Seamos religiosos o no, no podemos sino admitir que las iglesias y catedrales católicas que decoran nuestro país son edificaciones hermosas y dignas de admiración. El trabajo artístico y arquitectónico de las iglesias alrededor de México las ha convertido en un destino turístico y de interés histórico. Sin embargo, al estar tan maravillados con las imponentes estructuras religiosas, muchas veces podemos pasar por alto aquellas capillas que, si bien no tienen las dimensiones de una catedral, pueden ser igual de hermosas y detalladas que una. Aquí te dejamos una lista de algunas de las capillas más bellas de México.

Capilla del Rosario, Puebla
Sin duda, la capilla por excelencia es la Capilla del Rosario del Templo de Santo Domingo en Puebla. La construcción de la capilla, dedicada a la Virgen del Rosario, comenzó en el año 1650 y concluyó con su consagración en 1690. Todas las estructuras del interior de la capilla, dispuestas en forma de cruz latina, están cubiertas de relieves de estuco dorado. Además, los muros están revestidos con lienzos de Gozos de la Virgen, así como de talavera poblana. La belleza arquitectónica de la capilla era tal que en una impresión del año de su consagración, Diego de Gorozpe la llamó la octava maravilla del mundo. También, gracias a la muestra del barroco novohispano del siglo XVII, la capilla lleva el nombre de “La Casa de Oro”.


Capilla del Pocito, CDMX
En medio del bullicio de la CDMX, en la Villa de Guadalupe, está la Capilla del Pocito, una belleza arquitectónica del siglo XVIII. Su construcción data de 1777 a cargo del arquitecto Francisco Guerrero y Torres, y fue terminada en 1791. Las decoraciones de la cúpula están construidas en forma de zigzag y las líneas multiformes de las ventanas le dan al exterior un aire arquitectónico ecléctico que contrasta con el resto de la construcción de piedra. Al consagrarse, la capilla fue inmediatamente alabada por ser una muestra del barroco mexicano, pero con los años fue cayendo en desuso. Después de décadas de abandono y con el hundimiento de la ciudad, la capilla perdió su encanto original. No obstante, esta década se inició un proceso de restauración para recuperar la capilla.


Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, Guanajuato
Este templo, ubicado cerca de San Miguel de Allende, es muy comúnmente denominado “la capilla sixtina de México” y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008. El santuario fue construido a mediados del siglo XVIII por el padre Luis Felipe Neri de Alfaro, quien se inspiró en el Santo Sepulcro de Jerusalén. Distinta a otras capillas, esta pareciera una fortaleza desde el exterior. Sin embargo, el interior resguarda paredes y techos casi totalmente de obra mural, escultura, inscripciones y pinturas al óleo. La capilla combina el estilo barroco con el neoclásico, convirtiéndola en una maravilla artística. No sólo eso, sino que también es un punto histórico importante, pues fue en este recinto donde el cura Miguel Hidalgo tomó una bandera de la Virgen de Guadalupe durante el levantamiento de armas de la Independencia.


Capilla Gótica y Claustro Romano, CDMX
Esta capilla que se encuentra hacia el sur de la CDMX tiene una historia particular, pues no fue construida en México, sino que fue trasladada desde Ávila, España. Su construcción original data del siglo XVI, pero a principios del siglo XX, el coleccionista William Randolph Hearst adquirió la capilla y la mandó desmantelar para montarla nuevamente en México. El proceso no terminó hasta mediados de siglo, ya en manos del empresario Nicolás González Jáuregui, y en 1973 pasó a ser propiedad del gobierno y ahora es parte del conocido Centro Cultural Helénico. Esta es una de las únicas capillas que son de origen medieval y que albergan detalles góticos clásicos del siglo XVI. La caracteriza una arquitectura de piedra con arcos en el interior y el exterior, además de un techo decorado y vitrales de origen francés.


