La Fábrica Anfora durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué fue lo que pasó?

Existen algunas empresas cuya trayectoria ha formado parte de importantes acontecimientos, tanto de México como del mundo. En conmemoración por sus 100 años de compartir las mesas mexicanas, Anfora recuerda su presencia generacional a través de algunas de sus historias más especiales: su fundación por un grupo alemán que se estableció en territorio mexicano durante el siglo XX, la intervención gubernamental en su fábrica a inicios de la Segunda Guerra Mundial. 

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En 2020 Anfora cumplió 100 años adornando las mesas mexicanas. Para conmemorar como se debe, se dio a la tarea de crear una hermosa publicación editorial que no sólo conjuga un sinfín de acontecimientos históricos referentes a la cerámica y el arte, sino también una colaboración investigativa y vivencial de la gastronomía y el diseño nacional. 

Foto: Cortesía

Anfora se fundó el 20 de abril de 1920 por un grupo de señores alemanes – Pablo Schmidt, Alberto Lenz, Julio Vermehren, Carlos Reichert, Enrique Hilgert, Federico Ritter y Adolfo Goerz -, quienes llegaron a establecerse en territorio mexicano en pleno auge de importantes acontecimientos revolucionarios que marcarían el destino del país. A pesar de muchas dificultades, se encargaron de compartir creatividad, pasión y trabajo en equipo a través de bellísimas vajillas de cerámica, cuya calidad y sensibilidad las convirtieron en pieza clave de la culinaria nacional. 

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Entre los hechos que pondrían en juego el futuro de Anfora se encuentran los cambios legislativos derivados de la Segunda Guerra Mundial, cuando tras el hundimiento de un buque petrolero mexicano -conocido como Potrero del Llano– atacado por un submarino alemán se creó la Ley Relativa a Propiedades y Negocios de Enemigo. Ésta indicaba que todas las empresas propiedad de ciudadanos alemanes, italianos y japoneses pasarían a las ‘listas negras’ del gobierno, y una de ellas era la fábrica de Anfora

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Antes del saqueo, se traspasó toda la producción de Anfora a la tienda de regalos Cliper, que se encontraba en cercanía directa con el almacén y corría a cargo de Mercedes Larrondobuno Izurrategui y su esposo Francisco Cachupín Pereda. Ellos decidieron vender toda la producción que se encontraba en el almacén de la fábrica, y una vez terminada la intervención devolvieron las ganancias a los nuevos inversionistas; como agradecimiento, se les obsequió la concesión del nombre Almacenes Anfora -hasta la fecha lo mantienen sus tiendas-. 

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No cabe duda que Anfora ha sido una empresa partícipe en la historia urbana de México, y que cada una de sus vajillas lleva consigo un cariño innegable por la cultura y el diseño nacional. Aunque su edición conmemorativa cuenta con copias limitadas, puedes conocer más sobre la empresa a través de su sitio web y redes sociales. 

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Sitio web: anfora.com