Aunque claro que los Pueblos Mágicos de México están llenos de historia, tradición y cultura, tenemos que hablar más de su gran atractivo sensorial. En muchos casos, se trata de lugares donde la naturaleza juega un papel fundamental, lo cual se traduce en aromas, colores, texturas, sabores e incluso sonidos únicos que inundan las calles más allá de lo que vemos en las postales. Enclavado entre las montañas de Jalisco, Talpa de Allende es un Pueblo Mágico lleno de casas de colores con techos de teja, donde las ramas de chilte se transforman en artesanías y el aroma de las guayabas lo impregna el aire mientras convierten la fruta en platos deliciosos.

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Dónde está el Pueblo Mágico de Talpa de Allende
Como ya mencionamos, Talpa se encuentra entre las montañas de laCosta Sierra Occidental en Jalisco. Aunque llegar es algo tardado —casi tres horas desde Puerto Vallarta y alrededor de tres horas y media desde Guadalajara o Sayulita—, el viaje vale la pena. Además, hay hospedajes como Francisca Hotel Boutique donde se puede pasar la noche. Desde ahí es fácil llegar al Pueblo Mágico de Mascota, así que puedes aprovechar el viaje para conocer ambos destinos.


Capillas e iglesias: la devoción de Talpa
Sin duda, la fé de su gente se ha convertido en parte de la identidad de Talpa de Allende. El poblado ya existía desde la época prehispánica, cuando fue capital del territorio nahua de Tlallipan. En 1599 los conquistadores fundaron Santiago de Talpa; sin embargo, no fue sino hasta finales del siglo XIX que recibió la categoría de ‘villa’ y se cambió el nombre a Talpa de Allende. Pero además del crecimiento de la población, durante la colonia también aumentó la devoción religiosa.

Entre los principales atractivos de Talpa de Allende, destacan sus capillas, iglesias y templos religiosos. Por ejemplo, la basílica de Nuestra Señora del Rosario de Talpa, las capillas de Concepción del Bramador, de la Cruz de Romero, de la Resurrección, de San Gabriel, de San Miguel —también conocida como la Capilla del Diablo—, de San Rafael, del Mineral de El Cuale, la parroquia de San José y el santuario de la Virgen del Rosario.

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Parques, plazas y bosques
El encanto de Talpa de Allende también tiene mucho que ver con el entorno natural y la forma en la que se ha adaptado a la vida del pueblo. Los pinos y las buganvilias son parte del paisaje, mientras que alrededor del pueblo se extienden los bosques de caoba, capomo, fresno, nogal, oyamel, parota, rosa morada y roble. Asimismo, la agricultura es una actividad importante, con cultivos de alfalfa, avena, maíz, café, entre otros. Muy cerca de Talpa se encuentra el Bosque de Maple, un sitio que recuerda a las postales de Canadá. Aunque la ruta de senderismo para llegar tiene cierto grado de complejidad, sin duda vale la pena el recorrido.

El lado goloso de Talpa: qué comer
Finalmente, la gastronomía local es un deleite que no tiene desperdicio. Aquí son típicas la birria, los chilaquiles, las gorditas, el pozole, los tamales y las tostadas. Sin embargo, las protagonistas son las guayabas, que se utilizan en múltiples recetas para hacer dulces y postres. No te olvides de visitar el Mercado Municipal para disfrutar de estas delicias. Además, a finales de noviembre se celebra la Feria de la Guayaba, el pretexto perfecto para visitar Talpa de Allende.

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