A solo una hora y media de Puebla y tres horas de la CDMX se esconde un pueblito que pocos conocen, pero que guarda uno de los tesoros naturales más impresionantes de México. Hablamos de Aljojuca, un encantador pueblo de Puebla con un centro histórico precioso, lleno de iglesias coloniales, y la joya que lo hace único: una laguna dentro de un cráter volcánico. Es el lugar perfecto para escapadas de fin de semana o visitas cualquier día del año, donde podrás disfrutar de naturaleza, cultura y paisajes que quitan el aliento. ¿Te animas a descubrirlo?


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Aljojuca: un pueblo poco conocido en Puebla
A pesar de que Aljojuca es un pueblito poco conocido en Puebla, forma parte de uno de los 217 municipios del estado. Se encuentra ubicado en la parte central del estado, relativamente cerca de otras regiones como San Salvador el Seco y Ciudad Serdán. Su nombre viene de la lengua náhuatl atl‑xoxouh‑ca, que significa ‘en el agua azul celeste’, que hace referencia al color de la laguna que lo caracteriza. Fue un sitio colonizado por los españoles, de ahí el origen de sus casonas y templos religiosos.

Laguna dentro de un cráter volcánico
La Laguna de Aljojuca es, sin duda, el tesoro que pone a este pueblito en el mapa. Se trata de una laguna dentro de un cráter volcánico, conocida como maar, una formación geológica que surge tras una explosión volcánica. Con aproximadamente un kilómetro de diámetro y 400 metros de profundidad, su color azul intenso la hace única y espectacular. Ahí puedes nadar, practicar pesca, recorrer senderos, hacer ciclismo de montaña e incluso acampar junto a la orilla. Y por si fuera poco, hay quienes dicen que una sirena habita en sus profundidades.

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Qué más ver y qué comer en Aljojuca, Puebla
Durante tu visita a Aljojuca, Puebla también tienes que visitar la Iglesia del Calvario, un templo del siglo XVI. O bien, la Parroquia de Aljojuca que data de la época colonial. Si tienes tiempo date una vuelta por la Ex Hacienda de Caxcantla, un sitio con leyendas locales y una construcción antigua que recuerda cómo era la vida del siglo XVIII en la región. Si te da hambre prueba el mole poblano, las chalupas, cemitas y otros antojitos mexicanos.


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