Sí, claro que muchos quisiéramos conocer Petra y maravillarnos con sus templos tallados en la roca. Pero mientras ese viaje se concreta, en México tenemos un escenario que, sin ser una ciudad esculpida a esa escala, igual sorprende por su parecido visual y la experiencia que ofrece. Hablamos de El Paso del Diablo, en San Luis Potosí, también conocido como ‘La Petra Mexicana’. El nombre no es casual: es una ruta de senderismo extremo entre formaciones rocosas y pasillos angostos. No es recomendable si le temes a las alturas. Esta joya poco conocida de la Huasteca Potosina se encuentra en la comunidad de San Bartolo, en el municipio de Villa de Guadalupe, a unas dos horas en auto desde la capital potosina. Es exigente, sí, pero es una de las experiencias senderistas más bonitas que puedes vivir.

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¿Qué es exactamente La Petra Mexicana?
Lo que ves en las fotos no es un templo como en Petra ni una formación natural: la llamada Petra Mexicana es, en realidad, una impresionante obra de ingeniería hidráulica. Se trata de un acueducto con más de 110 años de antigüedad, que fue construido entre 1900 y 1905. Fue diseñado para llevar agua desde los manantiales de la sierra hasta la antigua minera ASARCO, en la región de Matehuala. Hoy sigue en funcionamiento y abastece a la comunidad de San Bartolo; el agua que corre por ahí es tan pura que incluso puede beberse. La estructura se extiende por más de 30 kilómetros y está sostenida por muros en forma de arco que fueron levantados a mano por trabajadores locales en un terreno complicadísimo, entre acantilados y pendientes, lo que la convierte en una obra sorprendentemente avanzada para su época.


¿Cómo recorrer el Paso del Diablo y qué tan extremo es?
Como ya te contamos, la única forma de llegar a La Petra Mexicana es a través de una ruta de senderismo que sí exige buena condición física. Son aproximadamente 9 kilómetros de ida y 9 de regreso, con cambios de terreno constantes. El punto de partida es la Iglesia de San Bartolo, justo detrás comienza la aventura. Conforme avanzas, el sendero se vuelve más estrecho y elevado, pero cada pausa regala vistas de postal; en el camino aparecen cuevas, pozas y pequeñas cascadas, además de antiguas construcciones que aún resisten en lo alto del cerro. El tramo más impactante es el famoso ‘Paso del Diablo’ donde caminas literalmente sobre el borde del acueducto, a unos 30 metros de altura. El paso es muy angosto pero hay cables y varillas incrustadas en la roca para sostenerte. Suena extremo —y lo es— pero el paisaje lo compensa.


¿Qué debes saber antes de recorrer la Petra Mexicana?
Otro detalle que hace especial el recorrido es que caminas junto a los canales por donde corre el agua del acueducto. Está prohibido caminar sobre ellos, pero muchos senderistas beben del agua que fluye directamente desde los manantiales. Así que si ya te animaste a conocer la Petra Mexicana, hay que hacerlo bien: lo ideal es ir con guía local y en grupo. No es un plan recomendable para niños ni para quienes no se sientan cómodos con las alturas. Conviene desayunar bien, hidratarse y llevar ropa adecuada: es una zona de transición entre selva y desierto, con calor durante el día y temperaturas más frescas al caer la tarde. Y algo importante, es un paraje prácticamente virgen, sin tiendas ni servicios cerca. Justamente por eso conserva ese carácter salvaje que lo hace tan especial. No es una caminata cualquiera, es una experiencia que combina historia, vértigo y un paisaje que difícilmente se borra de la memoria.


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