Durante años nos dijeron que Acapulco era el camino más corto para sentir la arena en los pies desde la CDMX. Pero eso cambió hace un tiempo. Con la apertura de la autopista México–Tuxpan, el trayecto se redujo y hoy Tuxpan, Veracruz, es oficialmente la playa más cercana a la capital. Está a aproximadamente 289 kilómetros, es decir, unas 3 horas y media en auto, mientras que llegar a Acapulco suele tomar alrededor de cuatro horas y media o más. Pero su encanto no se queda solo en la cercanía. Tuxpan es conocido como el ‘Puerto de los Bellos Atardeceres’ y, además de sus playas de oleaje tranquilo, tiene un encanto especial: aquí el mar se combina con la calma del río y, a diferencia de otros destinos más saturados, se respira un ambiente mucho más local y relajado.

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¿Qué playas visitar en Tuxpan?
Tuxpan tiene más de 20 kilómetros de costa y lo mejor es su oleaje suave y poca profundidad, lo que hace que sus playas sean ideales para nadar con tranquilidad. Entre las más conocidas está Playa Azul, la de mayor infraestructura, con hoteles, restaurantes, aguas calmadas y arena clara. Si prefieres algo más tranquilo, Playa Cocoteros es más virgen y solitaria, perfecta para desconectarte. Y está también Barra de Galindo, donde el río se encuentra con el mar: un espectáculo natural y un gran spot para comer mariscos frescos bajo una palapa. Además, a 13 kilómetros de la costa se encuentra la Zona Arrecifal —conocida como los Bajos de Tuxpan, Enmedio y Tanhuijo—, un ecosistema marino ideal para practicar esnórquel o buceo.



Además de la playa: el encanto del Río Tuxpan
Pero como ya adelantamos, el encanto de Tuxpan no está solo en sus playas. También está el Río Tuxpan, que recorre alrededor de 150 kilómetros desde Puebla e Hidalgo hasta desembocar en el puerto. Sus aguas no solo le dan carácter a la ciudad, también son escenario de actividades recreativas y de naturaleza. Es de los pocos lugares donde pueden verse los cuatro tipos de mangle —rojo, negro, blanco y botoncillo— y hay recorridos en lancha o kayak por los esteros y albergan una gran variedad de fauna: aves, reptiles, peces y crustáceos. A la orilla del río está el Santuario de la Iguana, donde se pueden observar cientos de ejemplares, como la iguana verde y el garrobo, en total libertad. Y si quieres disfrutar el río con más calma, está el Huerto del Bambú, un parque ecoturístico ideal para hacer kayak o canoa, relajarte en un temazcal y hasta acampar entre sus estructuras hechas de bambú.



El lado histórico y gastronómico de Tuxpan
Y si creías que todo se quedaba entre mar y río, todavía hay más. A solo 15 minutos de la playa está el centro de Tuxpan, donde puedes pasear por el Parque Reforma y refrescarte con un Timbakey, el raspado típico preparado con grosella, plátano y leche. A unas calles se levanta la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, construida en 1752 únicamente con roca y tepetate, sin varillas en su estructura. También puedes visitar el Museo de la Hermandad México-Cuba, donde se cuenta la historia de la partida del yate Granma donde partió Fidel Castro para iniciar la Revolución Cubana; la entrada es gratuita y el recorrido incluye anécdotas de la época. Y en cuanto a comida, no puedes irte sin probar el zacahuil —el tamal gigante típico de la Huasteca— o unos bocoles, —gorditas de maíz rellenas de diversos guisos—. Así que la próxima vez que quieras mar sin cruzar medio país, ya sabes hacia dónde apuntar el GPS.



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