La colonia Guerrero de la Ciudad de México se caracteriza actualmente por seguir siendo una zona muy ‘de barrio’ en donde todavía no ha llegado la gentrificación. Al caminar por ahí, de pronto es posible ver alguno que otro edificio moderno, pero lo que realmente abunda son las vecindades, las casas antiguas y los negocios locales. Mucha de la gente de la zona ha vivido toda su vida ahí, por lo que muchos son dueños de sus casas. En el lugar, hay muchos locales de comida que se llenan los fines de semana, pues ya es una tradición de las familias comer en lugares como Los Machetes de Amparito –famosos por vender quesadillas largas de guisados a muy buen precio–.

Gorditas de carnitas, barbacoa y pozole en la colonia Guerrero
Cruzando la calle, es posible encontrarse con los Tamales Teresita, que son otro clásico de la zona. También está el Mercado Martínez, muy famoso por sus gorditas de carnitas y su barbacoa. La Guerrero actualmente tiene tesoros culinarios escondidos como El Pozole de Moctezuma, el cual abrió sus puertas en 1947 y se caracteriza por estar escondido en lo que por fuera parece una vecindad cualquiera de la Guerrero, mientras que por dentro es una ‘pozolería’ que ofrece versiones con huevo e incluso mezcal en este platillo típico de la gastronomía mexicana.

Una zona deseada por la aristocracia por su ubicación
A pesar de lo anterior, esta colonia llena de lugares tradicionales donde actualmente se ven un gran número de viviendas descuidadas e incluso una percepción alta de inseguridad en muchas de sus calles, en algún momento fue una de las zonas de mayor opulencia de la Ciudad de México. Situémonos en el Porfiriato, por la década de 1890, cuando las familias apoderadas de la época frecuentaban la zona e incluso la elegían para vivir por su ubicación privilegiada y cercanía con el Centro Histórico y su entonces popular Alameda Central, donde era común ver a los aristócratas pasear por las tardes para disfrutar del buen clima de la ciudad.

Casa Rivas Mercado: Símbolo del porfiriato en la colonia Guerrero
La prueba actual de la riqueza que había en la zona son algunas de las antiguas construcciones que todavía es posible apreciar cuando se visita la zona. Un ejemplo es la Casa Rivas Mercado, ubicada en lo que hoy en día es la calle de Héroes 45, la cual fue construida entre 1893 y 1897 por el arquitecto Antonio Rivas Mercado, quien es conocido en su mayoría por ser quien ideó, diseñó y desarrolló el proyecto del Ángel de la Independencia, que es el mayor símbolo de Paseo de la Reforma y probablemente de toda la nación.

De opulentes mansiones a edificios abandonados
En ese época, la colonia se llamaba Bellavista en lugar de Guerrero. Dicha mansión era una casa de dos pisos, 17 habitaciones, biblioteca, comedor, antecomedor, cuartos para los trabajadores, despacho e incluso sala de cocina. Fue en 1913 que la familia fue despojada de su casa con la caída del Porfiriato, por lo que quedó en total abandono durante años, después de ser sede de bodega, escuelas, despachos e incluso caballerizas. Fue en el 2007 el año en que se inició el proyecto de restauración de esta casa que terminó en el 2017 para abrir sus puertas al público como casa-museo y que, de acuerdo a los locales, es símbolo de orgullo de la grandeza que alguna vez vivió esta colonia que pasó de ser el lugar donde los adinerados querían vivir a ser un sitio de tradición donde el tiempo parece ir un poco más lento.

