Perder el nombramiento de Pueblo Mágico no es cualquier cosa. Para muchas comunidades significa menos turistas, menos ingresos y menos oportunidades. Y eso fue lo que vivió Mexcaltitán, un pequeño pueblo ubicado en una isla de Nayarit que en 2009 perdió el distintivo y tardó más de diez años en recuperarlo. Cuando finalmente lo consiguió, hace apenas unos años, también regresó el interés por descubrir uno de los rincones más singulares de México. Se trata de uno de los pueblos más pequeños del país, rodeado de una laguna y considerado un sitio clave en la historia de México. Pero sigue leyendo para conocer cómo este pequeño pueblo es uno de los casos más emblemáticos de ‘resurrección’ turística del país.


¿Por qué Mexcaltitán perdió el nombramiento de Pueblo Mágico?
Mexcaltitán recibió el nombramiento de Pueblo Mágico en los años noventa, pero en 2009 la Secretaría de Turismo se lo retiró por problemas de infraestructura, falta de ordenamiento urbano, deterioro del centro histórico y el descuido de sus fachadas. El turismo cayó drásticamente y el pueblo quedó prácticamente en el olvido. Varios años después comenzó un ambicioso plan de rescate encabezado por el gobierno estatal e instituciones culturales. Se ocultó parte del cableado eléctrico y telefónico para mejorar la imagen urbana, se restauraron fachadas, techos de teja y muelles, se recuperó la paleta tradicional de colores de las casas y también se rehabilitó el museo local. El esfuerzo dio resultado: en 2020 Mexcaltitán recuperó oficialmente su nombramiento como Pueblo Mágico y, desde entonces, poco a poco ha vuelto a posicionarse como uno de los destinos culturales más especiales del Pacífico mexicano.



Las tres razones que hacen único a Mexcaltitán
Pero más allá de sus casitas pintorescas y de lo bonito que luce hoy, Mexcaltitán tiene al menos tres razones más por las que sería difícil imaginarlo sin el nombramiento de Pueblo Mágico. La primera es que se trata de una diminuta isla de apenas 400 metros de norte a sur y 360 de este a oeste, a la que solo se puede llegar en lancha y donde viven alrededor de 800 habitantes. Le dicen la ‘Venecia mexicana’ porque en temporada de lluvias, de julio a octubre, sus calles se inundan de forma controlada y la única manera de recorrer el pueblo es en canoa. La tercera razón está en su enorme valor histórico. Muchos investigadores consideran que Mexcaltitán podría ser la mítica Aztlán, el lugar de origen de los mexicas. Según esta teoría, fue de aquí de donde partieron los mexicas en su peregrinación para fundar Tenochtitlán. Fue aquí donde habrían tenido la visión del águila devorando una serpiente, la señal que los guiaría a fundar lo que hoy es la CDMX.


Qué hacer y ver en este pueblito de Nayarit
Aunque es un pueblo pequeñito, Mexcaltitán tiene varios sitios que vale la pena conocer. En la plaza principal se encuentra el Templo de San Pedro y San Pablo, construido en el siglo XIX y considerado el corazón religioso y cultural de la comunidad. Justo enfrente está el Museo El Origen, que resguarda más de cinco mil piezas arqueológicas y explora la teoría de que Mexcaltitán fue la mítica Aztlán, a través de maquetas, códices y objetos que narran la fundación de la isla y la migración mexica. Si lo visitas durante la temporada de lluvias, tampoco puede faltar un recorrido en canoa por el llamado ‘Circuito Venecia’, cuando las calles se transforman en canales navegables.


Qué comer en Mexcaltitán
También vale la pena visitar la Casa de las Artesanas, donde encontrarás piezas elaboradas con manglar y redes tradicionales para la pesca del camarón. Y, por supuesto, probar la gastronomía local, que gira alrededor del camarón y los productos frescos de la laguna. No dejes de pedir el pateté, un caldo tradicional de camarón, los tamales de camarón seco envueltos en hoja de maxte o el pescado zarandeado. Si todavía te queda tiempo, desde el embarcadero principal salen recorridos en lancha para explorar los manglares de la Reserva de la Biosfera Marismas Nacionales. Mexcaltitán alguna vez perdió el título de Pueblo Mágico, pero hoy demuestra por qué merecía recuperarlo.


