Para que tu casa huela rico y se sienta acogedora, basta con encender una veladora que aromatice y ambiente tu espacio. Pero si todavía no tienes ninguna, no hace falta que vayas a Zara Home ni a cualquier tienda de decoración para comprarla. Mejor, viaja a Huautla de Jiménez, un pequeño pueblo de montaña en Oaxaca donde encontrarás velas artesanales hechas con cera de abeja. Aquí te contamos cómo llegar a este destino y por qué esta artesanía forma parte de la vida cotidiana del pueblo.


Huautla de Jiménez: un pueblo de montaña en el corazón de la Sierra Mazateca
Huautla de Jiménez es un pequeño pueblo de montaña ubicado en el corazón de la Sierra Mazateca, en Oaxaca. Su nombre proviene del náhuatl y significa ‘Lugar de Águilas’. El destino es conocido por su vida tranquila y por preservar sus tradiciones comunitarias. Aquí todavía puedes encontrar personas que visten ropa tradicional y prácticas de medicina tradicional que forman parte de la identidad mazateca. Desde 2015, Huautla de Jiménez es un Pueblo Mágico y se encuentra a unas cinco horas y media de Oaxaca de Juárez.

Un pueblo donde la tradición de la cerería sigue viva
En este pueblo de Oaxaca, la tradición de elaborar velas artesanales está muy arraigada. Aquí todavía encontrarás artesanos que trabajan con cera de abeja para crear velas y piezas de diferentes formas. Algunas son sencillas, mientras que otras son más elaboradas y se utilizan con fines religiosos y ceremoniales. El proceso de trabajar la cera, teñirla con tintes naturales como la grana cochinilla y darle forma a cada vela son técnicas que pasan de generación en generación y que forman parte de la identidad cultural del pueblo. Durante tu visita encontrarás comercios donde puedes comprar velas de cera pura, velas amarillas y veladoras.


Qué sí visitar en el Pueblo Mágico de Huautla de Jiménez, Oaxaca
Huautla de Jiménez es un lugar único en Oaxaca y tiene mucho por descubrir. Puedes caminar por su centro y admirar la Iglesia de San Juan Evangelista, construida en 1766, o visitar la Casa de María Sabina, que hoy funciona como museo dedicado a la reconocida curandera mazateca.Si quieres pasar tiempo en la naturaleza, puedes conocer el Cerro de la Adoración, las Grutas de San Agustín, el Río Teoti y la Cascada Velo de Novia. Y, por supuesto, aprovecha para probar la comida típica de la región, especialmente el pilte de pollo, los tamales de frijol, el mole mazateco y el café de altura.

