No toda la belleza de Michoacán radica simplemente en sus Pueblos Mágicos, algunos de sus municipios esconden tesoros naturales únicos. Tal es el caso de Salvador Escalante, una localidad de la región lacustre donde se encuentra el Lago de Zirahuén, rodeado por bosques de pino, encino y madroño. Este lago, conocido como el ‘Espejo de los Dioses’, también está lleno de leyendas y tiene cabañas de madera a su alrededor donde puedes dormir en medio de la naturaleza.


El Lago de Zirahuén, en Michoacán es de origen volcánico
Zirahuén es un pueblo, municipio y lago en el estado de Michoacán. Se ubica a 40 minutos de Morelia y a 20 minutos del Pueblo Mágico de Pátzcuaro. Su nombre proviene de la lengua purépecha y significa ‘Espejo de los Dioses’, aunque hay quienes le llaman ‘lugar de humareda’ debido a la intensa neblina que lo cubre por la mañana. Aquí, lo más atractivo es el Lago de Zirahuén, que se formó en una región de origen volcánico de la Zona Magueyera. Hace unos años, los flujos de lava cerraron el valle y formaron la cuenca donde se ubica el lago, rodeado de montañas y bosques.

La leyenda de la princesa Eréndira
Aunque ya por el simple hecho de su ubicación el Lago de Zirahuén, en Michoacán, es único, hay mitos y leyendas que merodean a su alrededor. La más popular es la leyenda de la princesa Eréndira. De acuerdo con la tradición purépecha, Eréndira era hija del gobernante Tangáxhuan. Un día, un capitán español la raptó y la llevó a un lugar rodeado de montañas. Se dice que ahí la princesa lloró y sus lágrimas formaron el lago. Después, los dioses Juriata y Xaratanga la transformaron en una sirena para ayudarla a escapar. Según los locales, aparece en el lago entre la neblina de la mañana.

Cabañas de madera a la orilla del Lago de Zirahuén
Hoy en día, este pueblo es muy visitado por amantes de la naturaleza. Aquí podrás hacer kayak, pasear en lancha y hasta nadar en zonas permitidas. También podrás recorrer los bosques haciendo senderismo, practicar ciclismo de montaña o pasear a caballo por el pueblo. Al final del día, duerme en una cabaña de madera a la orilla del lago, no sin antes haber prendido una fogata y contemplar el cielo estrellado.

