Casi no se habla de un oasis escondido en Los Altos de Jalisco que en otoño se vuelve una de las escapadas más bonitas del país. Lo anterior debido a que justo cuando la temporada de lluvias acaba, en plena ciudad es posible apreciar una de las pocas cascadas temporales urbanas. El pueblo se llama Temacapulín, aunque los locales le dicen ‘Temaca’, y tiene apenas 600 habitantes en 200 casas de adobe con techos de teja. Cuando bajan las lluvias fuertes de septiembre y llega el clima fresco de octubre, el pueblo se transforma: los cerros se ven especialmente verdes, la neblina baja al valle y el aroma a tierra mojada y jocoque se cuela por todas las banquetas. Este Pueblo Mágico está muy cerca de Guadalajara, pues solo hace falta manejar dos horas para encontrarlo. Lo mejor es que se conserva prácticamente intacto desde el siglo XVI. Puedes recorrerlo caminando en menos de una tarde completa.


La cascada temporal del Balneario La Peñita
El atractivo estrella del pueblo es el Balneario La Peñita, ubicado a pocas cuadras del centro histórico, uno de los balnearios de aguas termales más queridos de todo Los Altos de Jalisco. Sus manantiales brotan directamente del suelo y alimentan albercas con temperaturas de hasta 40 grados centígrados. El balneario cuenta con albercas de tamaños variados, toboganes, chapoteaderos para niños, palapas con asadores, restaurante y áreas verdes para hacer día completo. Lo más impresionante ocurre en temporada de lluvias fuertes entre julio y septiembre: dentro del propio balneario se forma una cascada natural temporal que baja desde las rocas del cerro cuando el agua acumulada encuentra su cauce. El espectáculo dura solo esa temporada pero se ha vuelto imagen icónica del pueblo. También hay otro parque, el Centro Recreativo Temacapulín, con tres áreas acuáticas más.

La arquitectura: casitas de adobe con muros gruesos
Caminar por Temacapulín es hacer un viaje a la época colonial. Las calles son empedradas con piedra de la zona, y las casas conservan la arquitectura original: muros de adobe de un metro de grosor, portones de madera pesada y techos de teja de barro rojiza que se ven especialmente hermosos cuando el sol de la tarde los ilumina. El corazón arquitectónico del pueblo es la Basílica de Nuestra Señora de los Remedios. Su fachada barroca es fotogénica desde cualquier ángulo y su interior guarda pinturas religiosas de gran valor histórico. También destaca el Panteón Viejo con lápidas de cantera del siglo XIX y una vista panorámica única del pueblo, así como el Cristo de Temaca y las antiguas Casas Reales. Cada rincón es una postal.


Qué hacer dependiendo tu plan
Temacapulín se adapta a cualquier tipo de viajero según con quién vayas. En plan romántico, la mejor opción es hospedarte en una casa de adobe alquilada por Airbnb, caminar tomados de la mano por las calles empedradas al atardecer y cenar en algún restaurante familiar del centro con jocoque y platillos regionales. En plan familiar, el Balneario La Peñita es el imán absoluto por sus toboganes, chapoteaderos y áreas verdes para picnic. Puedes complementar con el Centro Recreativo y visitar la Basílica juntos. Los niños pueden correr sin peligro por las calles casi sin tráfico. En plan solo trip, aprovecha para hacer senderismo por los cañones del Río Verde, kayak en sus aguas tranquilas y fotografía documental del pueblo. También puedes tomar clases de cocina local o simplemente sentarte en la plaza principal a leer con vista a los cerros que casi lo inundan.


La historia del pueblo
La historia de Temacapulín es tan intensa como fascinante. Su nombre viene del náhuatl ‘Temaxcalli’ y significa literalmente ‘baño termal’. Los españoles lo escribieron por primera vez en 1536 como ‘Atlemacapuli’, que se traduce como ‘la casa de los baños de agua’, en referencia a los manantiales de agua caliente que brotan naturalmente en toda la zona. En el siglo XX el pueblo enfrentó su prueba más grande. En 2005 el gobierno anunció la construcción de la Presa El Zapotillo para abastecer agua a Guadalajara y Guanajuato, pero eso implicaba inundar completamente Temacapulín y otros dos pueblos vecinos. Los habitantes lucharon 15 años en tribunales hasta ganar y salvar su tierra.


