Como una citadina empedernida, pasar un fin de semana rodeada de naturaleza no siempre es mi plan favorito. Aunque muchas veces prefiero perderme en las calles de la ciudad o encontrar algún café nuevo para probar, hay momentos en los que añoro el aire fresco, el agua fresca y los paisajes verdes. Es durante esos espacios de total impulsividad que busco adónde escaparme para pasar un fin de semana en el bosque, aunque en muchos lugares sólo puedo hacer senderismo o acampar, que me parecen opciones aburridas. Si eres como yo y quieres buscar un plan diferente que no sea recorrer el mismo camino por el mismo bosque, tienes que visitar Pahuatlán, un pueblo escondido en la zona poblana de la Sierra Madre Norte.

El pueblo de la neblina
El pequeño Pueblo Mágico de Pahuatlán es un lugar en Puebla lleno de tradición y belleza natural. Su nombre deriva de los vocablos Pahuatl y tlan, que significan «lugar de grandes aguacates o frutas«, y fue nombrado así durante la época precolonial, cuando los pueblos otomíes, aztecas y totonacos poblaron la región. Después de la conquista, el pueblo se convirtió en parte de la región de Puebla, y fue hasta 2012 que ganó popularidad cuando fue nombrado Pueblo Mágico. Además, gracias a su altitud y su clima lluvioso, Pahuatlán suele estar rodeado de neblina, lo que le da un aire mágico y misterioso.

Un paraíso natural para explorar
Pahuatlán no sólo es cuna de antiguas tradiciones culturales y artísticas, sino que también es hogar de un paraíso natural ideal para pasar un fin de semana. El famoso puente colgante Miguel Hidalgo y Costilla fue construido para conectar al pueblo con la comunidad nahua de Xolotla. Sin embargo, esta estructura está suspendida sobre el río Pahuatitla, lo que la ha llevado a convertirse en un atractivo turístico. Además, el bosque que rodea al pueblo es perfecto para realizar senderismo por las veredas y los campos donde se pueden apreciar aves, mariposas y flora característica de la zona.

Cruzar el puente colgante es una aventura en sí misma, pero el bosque de Pahuatlán ofrece mucho más, dependiendo de la época del año. En temporadas lluviosas, cuando la corriente del río sube, las cascadas que se forman cobran más fuerza, lo que crea un paisaje natural impresionante. Sobre todo, la cascada tipo Velo de Novia de Pahuatlán se vuelve un spot imperdible. En temporadas de baja corriente, cuando no llueve tanto, la fuerza del río baja y se crean pozas de aguas cristalinas ideales para nadar y soltar todas tus preocupaciones.
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Un pueblo de cultura y comida deliciosa
Otras de las razones para pasar un fin de semana en Pahuatlán son sus tradiciones gastronómicas y culturales. Aquí se practica la elaboración del papel amate, un papel artesanal que nació en las comunidades otomíes como ofrenda a los brujos en sus rituales. Todavía se utiliza con fines ceremoniales, pero puedes encontrar algunos ejemplares en el tianguis dominical de Pahuatlán. Aparte, la gastronomía pahuateca es inigualable y exquisita. Aquí destacan el cultivo y la producción de café de altura, rico en aroma y sabor, así como productos derivados de la miel. Sobre todo, los canaxtles, tlayudas, salsa de chicales y los famosos tamales de pascal son especialidades de Pahuatlán que no te puedes perder.


