Si igual que nosotras estás feliz porque llegó el otoño y te encantan los paisajes cálidos de esta temporada, tienes que animarte a visitar Villa del Carbón. Uno de los destinos cerca de la CDMX que se disfrutan mucho más en estos meses. Y es que después de las intensas lluvias de verano, ahorita sus bosques lucen verdes y tupidos; sus presas, como El Llano y San Luis Taxhimay, están en su máxima capacidad. Y los días empiezan a ser más soleados y con cielos despejados, ideales para recorrer el Pueblo Mágico, explorar el bosque, pasear en lancha y hasta quedarte a dormir en una cabaña con chimenea. Además, al estar ubicado al noreste del Estado de México, queda a solo 90 minutos de la CDMX. Así que sigue leyendo, porque te contamos cómo puedes disfrutar Villa del Carbón en estos días de otoño.


Calles empedradas, pan de muerto y chamarras de piel: un paseo por el pueblo de Villa del Carbón
El centro de Villa del Carbón conserva un ambiente colonial de calles empedradas y casitas con tejados rojos, rodeado por los enormes bosques de pinos y encinos que hacen que el clima sea especialmente fresco durante el otoño. Puedes comenzar tu recorrido en la Plaza Hidalgo, con sus jardines y su clásico kiosco. Luego visitar la Parroquia de la Virgen de la Peña de Francia, un templo del siglo XVIII de estilo neoclásico y romántico, reconocido por sus dos esbeltas torres de piedra. Además, a mediados de octubre y principios de noviembre, el centro comienza a llenarse con altares de Día de Muerto, flor de cempasúchil y antojitos de temporada como pan de muerto, atoles, buñuelos y la clásica barbacoa de borrego. Y ya que estás ahí, aprovecha para llevarte algún recuerdo: Villa del Carbón es conocido por sus talleres de piel, donde encontrarás desde chamarras y cinturones hasta bolsas y calzado, además de cobijas de lana, sarapes y piezas de alfarería.



Dos presas para disfrutar del otoño en Villa del Carbón
Luego de caminar por el centro, toca meterse en la naturaleza y visitar alguna de las presas de Villa del Carbón. Aquí tendrás que elegir cuál visitar, pues se encuentran en distintos extremos del municipio y cada una ofrece una experiencia diferente. Por un lado está la Presa de San Luis Taxhimay, una enorme laguna artificial donde quedó sumergido el antiguo pueblo de San Luis de las Peras en la década de 1930, cuando se construyó la presa. Puedes recorrerla en lancha o kayak y ver de cerca los campanarios sumergidos de la antigua parroquia de San Luis Rey y la capilla del Señor del Quebranto. Alrededor hay senderos para caminar y restaurantes a orilla del agua, donde la especialidad es la trucha. Del otro lado está la Presa del Llano, un parque ecoturístico rodeado de densos bosques de pino y encino. Aquí puedes rentar una lancha de remo, cruzar hasta su pequeña isla, lanzarte por la tirolesa, acampar o quedarte en alguna de sus cabañas. Es una opción perfecta si quieres pasar más tiempo entre el bosque y la naturaleza.


Quédate a dormir en Villa del Carbón: cabañas en medio del bosque
Quien ha ido a Villa del Carbón sabe que parte de la experiencia es quedarse a dormir en alguna de sus cabañas rústicas en medio del bosque. Especialmente en la zona cercana a la Presa del Llano hay varias alternativas de hospedaje. Justamente dentro del parque ecoturístico hay unas cabañas de madera donde puedes despertar junto a la presa, caminar por el bosque, hacer kayak y terminar el día con una fogata. Otra opción son las Cabañas San Isidro Villa del Carbón, en una zona más boscosa y tranquila, con servicios básicos como agua caliente, energía eléctrica y área de estar, además de asadores, palapas y espacios para hacer fogatas. También están las Cabañas Posada de Tecolotes y las Cabañas San Jorge, perfectas para desconectarte de la ciudad. Y es que si algo se antoja en otoño es precisamente eso: una cabaña en el bosque, una fogata y un paisaje que te haga sentir que la temporada por fin llegó.



