El Estado de México tiene 12 Pueblos Mágicos, pero seguro que cuando piensas en alguno de ellos se te vienen a la mente los mismos de siempre: Valle de Bravo, Metepec, Malinalco o Tepotzotlán. Sin embargo, hay otros pueblos igual de encantadores, con calles llenas de historia, hermosos paisajes naturales y deliciosa gastronomía local. Lo mejor es que, al no ser tan conocidos, conservan un ambiente más tranquilo, ideal para una escapada relajada y lejos de las multitudes. Además, están muy cerca de la CDMX, así que no necesitas ir demasiado lejos para descubrir un destino diferente. Por eso, para tu próxima salida, considera estos Pueblos Mágicos poco conocidos del Estado de México y anímate a explorar otros rincones del estado.


Otumba: un acueducto histórico, la Feria del Burro y barbacoa de borrego
Otumba de Gómez se encuentra a 1 hora 40 minutos de la CDMX. Es un lugar importante porque aquí se libró la Batalla de Otumba en el siglo XVI, cuando los mexicas y sus aliados se enfrentaron al ejército de Hernán Cortés. Durante tu visita, puedes conocer el Acueducto del Padre Tembleque, una impresionante obra de ingeniería virreinal del siglo XVI cuyo tramo más elevado cruza la barranca de Papalote. También visitar la Parroquia de la Purísima Concepción, un templo franciscano construido sobre un antiguo basamento prehispánico. Si viajas entre finales de abril y principios de mayo, podrás vivir la curiosa Feria Internacional del Burro que reconoce el papel de este animalito en la vida agrícola de la región. Incluso aquí está Burrolandia, un santuario que rescata burritos y ofrece recorridos y actividades educativas. La visita se completa con los sabores de la región: barbacoa de borrego, escamoles, gusanos de maguey, mixiotes y para beber pulque natural o curado con frutas de temporada.


Jilotepec: un santuario neogótico, un parque para escalar y carnitas de cerdo
A dos horas de la CDMX se encuentra Jilotepec de Molina Enríquez, un Pueblo Mágico rodeado de bosques, formaciones rocosas y hermosos paisajes. En el centro histórico puedes caminar entre sus históricos portales y visitar la Parroquia de San Pedro y San Pablo, un templo y exconvento franciscano del siglo XVI, o subir al Santuario Diocesano de la Virgen de la Piedrita, de estilo neogótico y con vistas panorámicas del valle. Si prefieres la naturaleza y la aventura, el Parque El Llano es uno de los sitios más reconocidos de la región para practicar escalada en roca, además de ofrecer espacios para senderismo y campismo. También puedes visitar la Presa Danxhó, ideal para disfrutar del paisaje y hacer un picnic. Después de recorrer el pueblo, disfruta de su gastronomía: carnitas de cerdo, chicharrón y platillos elaborados con maíz criollo, además de bebidas artesanales como el licor de zapote.


Aculco: construcciones de piedra, cascadas y quesos artesanales
A unas tres horas de la CDMX, en los límites del Estado de México con Querétaro, se encuentra Aculco de Espinoza, un Pueblo Mágico famoso por sus construcciones de piedra blanca y cantera, rodeado de valles y cascadas. El centro es muy pintoresco con calles empedradas, patios centrales, acueductos y lavaderos públicos tradicionales de piedra que le dan mucho carácter. Entre sus construcciones destaca el Templo de San Jerónimo, del siglo XVI, con detalles de estilo barroco y plateresco. Y para disfrutar de sus paisajes naturales, visita la Cascada de la Concepción, una caída de agua de más de 20 metros que desciende entre columnas basálticas, o las Cascadas de Tixhiñú, rodeadas de vegetación y formaciones rocosas. Antes de irte, date una vuelta por sus queserías artesanales, donde encontrarás variedades como manchego, Oaxaca, ranchero, provolone y botanero con chile o finas hierbas. También prueba las enchiladas aculquenses, bañadas en salsa de pasilla o guajillo, y deja espacio para los dulces de leche y las nieves artesanales.


Tonatico: grutas naturales, aguas termales y tamales de ceniza
Al sur del Estado de México, en los límites con Morelos, está Tonatico, un pueblo de clima cálido durante casi todo el año que pasa desapercibido por tener como vecino a Ixtapan de la Sal. Sin embargo, esto le permite conservar un ambiente más tranquilo. Uno de sus principales atractivos son las Grutas de la Estrella, un sistema de cavernas naturales con impresionantes formaciones rocosas que puedes recorrer en visitas guiadas. Si prefieres pasar el día en el agua, puedes visitar el Balneario Municipal de Tonatico, con albercas de agua templada y áreas verdes, o el Parque del Sol, una reserva natural con una cascada, puentes colgantes y senderos para caminar. También vale la pena subir al Mirador del Carro de la Cruz para contemplar el pueblo y los valles que lo rodean. Y para probar sus tamales de ceniza, la cecina, las gorditas de chicharrón y las tradicionales palanquetas de cacahuate.


