Aunque los reflectores están puestos en la zona centro de la ciudad, el sur tiene un encanto innegable. Hablamos de barrios con historia, casas grandes pensadas para las familias ‘de antes’, jardines eternamente verdes y un espíritu hogareño lleno de tradición. Durante más de 50 años, la esquina de Avenida de la Paz e Insurgentes fue un punto de congregación para desayunar los domingos y cenar entre semana, en el icónico Sanborns ‘de la fuente’. El restaurante cerró hace unos años, pero la tradición continúa en esa misma casona, pero ahora con Cha Cha Chá San Ángel, cuya propuesta mexicana contemporánea reinventa la identidad ya bien consolidada de su primera sucursal frente al Monumento a la Revolución, pero con una atmósfera distinta que rinde homenaje a San Ángel y se integra de manera armoniosa al carácter cultural, elegante y familiar del barrio.


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Cha Cha Chá San Ángel: donde la tradición y la modernidad comparten mesa
Si alguna vez visitaste el Sanborns de Avenida de la Paz, quizá recuerdes que se trataba de una casona enorme. En lugar de fraccionarlo, Cha Cha Chá San Ángel aceptó el reto completo para recuperar el edificio completo respetando la escancia del inmueble. Esto significó un proceso meticuloso que balanceara modernización y restauración. Por un lado, se conservan la cantera original, los vitrales en lo alto de los muros, los techos de madera pintados a mano y, por supuesto, la fuente central. Por otro lado, el interiorismo sigue haciendo guiños a la estética de los restaurantes clásicos, pero con un giro más contemporáneo.

Un restaurante para todos: precios justos y atmósferas flexibles
Algo que Cha Cha Chá San Ángel ha tenido claro desde el inicio es su interés por integrarse de forma orgánica a las dinámicas de la zona. Así pues, su propuesta es para todos: familias, amigos, parejas, pero también oficinistas que busquen opciones de buena calidad a un precio razonable. Entre semana, además de la carta, tienen un menú del díaque hace alusión a las clásicas fondas, pero con la calidad y la sofisticación del restaurante. Por otro lado, los fines de semana hay niñeras y una ludoteca gigante que es el sueño de todo niño.

Asimismo, Cha Cha Chá San Ángel aprovechó el tamaño del edificio para proponer tres espacios con distintas atmósferas. En el salón principal se encuentra la icónica fuente, y con su doble altura y sus vitrales, es el spot ideal para comidas familiares, reuniones de negocios y celebraciones especiales. Si buscas un ambiente más jovial, la terraza no solo es un espacio fresco y luminoso, sino que además propone un espacio más relajado para disfrutar sin prisas entre amigos. Otro espacio que no falla –y que además es profundamente mexicano– es la cantina. Haciendo referencia a los clásicos capitalinos, cuenta con una barra completa, mesas para jugar dominó y pantallas para ver eventos deportivos en un ambiente más dinámico.

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Cocina de raíces
En Cha Cha Chá San Ángel, la propuesta gastronómica de los chefs Jorge Guerra y Salvador Reyes reinterpreta distintas recetas mexicanas desde una mirada contemporánea. Su inspiración en otros referentes culinarios de la ciudad es evidente, y ellos mismos lo describen así: ‘como si San Ángel Inn y El Cardenal tuvieran un hijo en 2026’. Debemos destacar también la barra que, aunque no tiene grandes pretensiones, no falla en la preparación de cocteles clásicos –con algunos twists muy atinados que le dan a los tragos un perfil más sofisticado– con licores y destilados de muy buena calidad.

Asimismo, también buscan rescatar el lado más sensorial de la cocina mexicana a partir de los comales que se colocan en el salón principal para que puedas ver cómo se preparan las tortillas a mano y al momento –acércate a pedir una cuando llegues, incluso tienen sal un molcajete con salsa como en las tortillerías–. Además, todo el pan se hace en casa, lo cual se traduce en texturas precisas para ir abriendo el apetito o limpiar hasta la última gota de mole del plato.

Qué pedir en Cha Cha Chá San Ángel
Si alguna vez has visitado Terraza Cha Cha Chá frente al Monumento a la Revolución, quizá ya seas fan de sus tostadas de atún y sus tacos ‘para botanear’ al centro. La carta de Cha Cha Chá San Ángel incluye todos esos favoritos, pero la cocina aquí busca ser un poco más ambiciosa. Para empezar, prueba los tlacoyos de habas verdes o los tuétanos con esquites. Otro plato que no podía faltar en el menú es el fideo seco. Aquí lo preparan con chipotle y lo revuelven con tortilla frita que aportan mucha textura a este plato ultra reconfortante. Si siempre estas cazando lugares con escamoles, aquí los sirven en tacos con quesillo y aguacate.

Para los platos fuertes, la barbacoa de picaña viene con extra-recomendación. Es súper jugosa, perfecta para taquear y llega a la mesa con su consomé, cilantro y cebolla reglamentarios. Uno de los diferenciadores del menú de esta nueva sucursal de Cha Cha Chá son los moles: pipián verde, mole negro y manchamanteles, servidos en distintas presentaciones y con diferentes proteínas, pero muy a la altura de esta tradición.

De postre, nosotras probamos un pan de elote servido con palomitas y helado de vainilla, que se termina en la mesa con una salsa de cajeta que es el sueño de los amantes del dulce. Se trata de un clásico de la cocina casera mexicana, pero que termina siendo una fiesta de texturas y temperaturas de lo más reconfortante. En fin, uno de esos postres que no solo cumplen, sino que mantienen la calidad y la emoción hasta la última cucharada.

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