De niña, varias veces acompañé a mi mamá a comprar su crema Diadermina en la Farmacia París y recuerdo que entrar ahí era toda una experiencia. Me encantaba ver cómo preparaban sus famosas ‘pociones’, entre frascos, básculas y utensilios que parecían de otra época. Todo tenía un aire antiguo, pero al mismo tiempo se veía increíblemente ordenado: los estantes llenos de productos, los mostradores y el ir y venir de tanta gente que siempre había. Desde que abrió sus puertas en 1944, hace ya 82 años, esta farmacia sigue siendo una parada habitual para quienes buscan desde remedios y fórmulas magistrales hasta productos de cuidado personal. Pero ¿ya conoces su historia y todo lo que puedes encontrar aquí?


La historia de la Farmacia París: de una antigua droguería familiar a un negocio con 82 años de tradición
La Farmacia París abrió sus puertas oficialmente el 28 de febrero de 1944, fue fundada por el químico boticario español Don Ignacio Merino Martínez. Aunque la tradición boticaria del local ya venía de antes pues la farmacia abrió donde previamente operaba la droguería La Cruz Blanca, que era administrada por sus padres. También se sabe que parte de sus instalaciones originales ocupan lo que en la época colonial fue un noviciado para monjes agustinos. Hoy en día, el negocio sigue perteneciendo a la familia Merino, es administrado por la tercera generación de descendientes del fundador. Les ha ido tan bien que el local original sobre la calle El Salvador en el centro histórico, se ha extendido con el paso del tiempo y ahora abarca varios locales anexos. También cuenta con otras seis sucursales en otros puntos de la ciudad pero la del Centro Histórico sigue siendo la más emblemática.


Una antigua botica que parece detenida en el tiempo
Algo que hace única a esta farmacia es su decoración, que se ha mantenido prácticamente igual desde que abrió. Es una mezcla entre una botica colonial-porfiriana y una droguería de mediados del siglo XX, con techos altos, enormes aparadores, estanterías y mostradores de madera maciza. Detrás de las vitrinas y en los estantes superiores se alinean frascos de cristal, tarros de porcelana blanca con inscripciones en tipografía tradicional, garrafones de vidrio con tapones de corcho y morteros de laboratorio. Todo conserva ese aire de antigua botica que tanto llama la atención.


Poleas, rieles y bodegas secretas: el curioso sistema con el que surten los pedidos
Otro detalle fascinante es su sistema tradicional para surtir recetas y medicamentos desde las bodegas hasta los mostradores. Para ello, todavía utilizan mecanismos internos de poleas, rieles y ‘toboganes’ que comunican los distintos niveles de los edificios. Además, cada anexo está organizado por especialidades: hay áreas de medicamentos de patente, fórmulas magistrales y homeopatía, productos ortopédicos y dispositivos médicos, insumos para laboratorios, reactivos y frascos, así como un espacio dedicado al mundo dermocosmético y hasta la perfumería.


Remedios tradicionales que puedes comprar en la Farmacia París
Pero además de ofrecer medicina alópata moderna, es conocida por elaborar más de 100 remedios tradicionales a base de extractos naturales, flores, esencias y especias, entre ellos pomadas, ungüentos y jarabes que se siguen utilizando para dolencias comunes, molestias musculares y el cuidado de la piel. Algunos de sus productos más famosos son: el Agua de Rosas, que funciona como tónico facial; la crema corporal de Naranja con Romero, muy aromática e hidratante, y la crema Diadermina, ideal para suavizar la piel y combatir la resequedad. A esto se suman shampoos con ingredientes como cola de caballo, colágeno y cafeína, pensados para fomentar el crecimiento del cabello. Así que, si alguna vez necesitas una fórmula difícil de encontrar, reactivos químicos específicos, un ungüento o simplemente quieres conocer uno de los rincones comerciales con más tradición del Centro Histórico de la CDMX, la Farmacia París merece una visita.
Dirección: República de El Salvador 95-97, Centro Histórico de la CDMX


