A veces, la CDMX no expresa su lado más cosmopolita solo a través del fine dining, sino también con proyectos que nos hacen sentir que paseamos por las calles de distintas ciudades del mundo. Frente al Parque México en la Condesa, Daemon se revela como un portal a otro continente. Se trata de un rincón de comida callejera asiática, donde el wok cobra protagonismo en presentación ‘para llevar’, pero con la opción de sentarse a disfrutar en alguna de sus mesas compartidas frente al parque. Sin ser una cocina tradicional, este lugar busca compartir esa magia de los barrios chinos, con una atmósfera casual y agradable para comer sin prisa.


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Un proyecto mexicano con alma asiática
Aunque Daemon es un lugar para descubrir la comida callejera de Asia, detrás de su menú se encuentra la chef michoacana Flor Camorlinga —quien también dirige la cocina de Plonk—. Aquí los sabores y las preparaciones rinden homenaje a las tradiciones cotidianas de las que la chef se enamoró en sus viajes por el continente asiático, pero con ingredientes y algunos guiños mexicanos que hacen los platos más accesibles, pero no menos auténticos.


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Qué pedir en Daemon
El menú de Daemon no es extenso, pero como la idea es jugar con las combinaciones, las posibilidades sí son bastante variadas. Hay dos entradas: el Wonton Daemonio —con camarón, habanero y aceite de chiles—, que se sirve en órdenes de cinco y que es una opción picante y reconfortante, o la Ensalada de oreja —con oreja de cerdo, pepino, cilantro y ajonjolí—, que apela a los paladares más aventureros, con un juego de texturas bastante emocionante.

Para crear tu propio wok, puedes elegir entre dos bases: el arroz golden —con huevo, elote, col china, germinados y cebollín— o los fideos lomein —fideos diablo salteados, bok choy, zanahoria y ejotes—. Después hay varios complementos. nosotras probamos las brochetas callejeras, que son de carne de res, mandarina y chile morita y se cocinan a término medio. También hay Pork Belly con salsa agridulce, tofu frito y pollo kung pao. Asegúrate de preguntar también por los platos especiales que no están en la carta, pues te puedes llevar una grata sorpresa. El día que fuimos, tenían un sando de pollo frito francamente espectacular.

Aunque el postre no está en la carta, sí hay opciones dulces para terminar la comida. Ese día pudimos probar la tapioca con leche de coco infusionada con té de limón y coronada con kumquat, cuya pulpa y cáscara aportan una acidez que termina de redondear los sabores. Te recomendamos probar el Ice Tea de temporada, que lleva una base de té de jazmín. Si prefieres una cerveza, aquí tienen algunas opciones entre las que destacan La Bru —una cervecería artesanal michoacana que rinde homenaje al patrimonio cultural y natural mexicano— y Lucky Buddha —una lager asiática refrescante traída desde China—.

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