Cuando pensamos en los destinos costeros más famosos de México, rara vez pensamos en Tabasco. Sin embargo, este estado infravalorado por el turismo es un verdadero tesoro para los amantes de la historia y la naturaleza. Además de ser uno de los Pueblos Mágicos de Tabasco, Frontera cuenta con una ubicación privilegiada donde el río Grijalva desemboca en el Golfo de México. Este sitio ha sido testigo de algunos de los acontecimientos más determinantes en la historia de nuestro país. Por si fuera poco, ofrece paisajes naturales alucinantes, pues además de todo, se encuentra justo en la entrada a los humedales más grandes de Norteamérica.


Edificios que cuentan historias: un viaje en el tiempo por el primer puerto de Tabasco
Para quienes adoran organizar itinerarios que se sienten como un viaje en el tiempo, Frontera es un destino ideal en Tabasco. Conviene empezar en el Parque Central, a solo una cuadra del río Grijalva. A un costado de esta se encuentra la Ex-Aduana Marítima, que es una de las más antiguas de México. No te olvides de visitar también el Museo de la Navegación, donde se conservan distintos objetos que narran la historia de Frontera como uno de los principales puertos de la región. A solo unos pasos se encuentran el Mercado Morelos y el Mercado Campesino, dos sitios perfectos para probar la cocina local y descubrir las artesanías típicas de la región.

De La Malinche a Benito Juárez: los personajes que pasaron por Frontera
Aunque antes tenía otro nombre, la historia de Frontera inicia mucho antes de la llegada de los españoles. Se piensa que aquí —o muy cerca— se encontraba Potonchán, una de las capitales mayas-chontales del señoría de Tabasco. En 1519, las tropas de Cortés lucharon contra los habitantes de Potonchán, y tras su victoria, recibieron como recompensa a 20 esclavas, entre ellas, Malintzin —mejor conocida como La Malinche—. Posteriormente, sobre las ruinas de la ciudad se construyó la Villa de Santa María de la Victoria, uno de los primeros asentamientos españoles en el continente americano.

A pesar de su relevancia inicial, esta villa fue perdiendo habitantes debido a los constantes ataques piratas, hasta que finalmente desapareció a mediados del siglo XVII. Sin embargo, la zona seguía siendo un punto estratégico, y en 1871, Benito Juárez inauguró la Aduana Marítima. Para este momento, el puerto ya tenía mucha actividad, la cual no hizo más que crecer hasta alcanzar su mayor auge comercial en el siglo XIX.

Puerta a los Pantanos de Centla: un refugio de jaguares, tortugas y manatíes
Sin duda, uno de los mayores atractivos de Frontera, Tabasco son los Pantanos de Centla. Se trata de una Reserva de la Biósfera que resguarda los humedales más grandes de Norteamérica. Entre manglares, esteros y espejos de agua, este sitio es hogar de aves acuáticas migratorias, monos aulladores, caimanes, jaguares, ocelotes, iguanas, tortugas y manatíes. La zona destaca por su extensa red de ríos, entre ellos, el Grijalva, el Usumacinta y San Pedro, los cuales se fusionan en un punto llamado “Tres Brazos”, donde se encuentran un mirador y una de las entradas a la reserva. Si quieres tomar una lancha que te lleve a navegar por los ríos y lagos de la zona, dirígete al Centro de Interpretación “La Casa del Agua”.


Pejelagarto y mariscos frescos: la ruta gastronómica que se esconde en las coloridas calles de Frontera
Finalmente, en este pueblo tan cercano a la costa no podían faltar las pescas más frescas de la zona. Destacan el robalo, la mojarra y el camarón, pues Frontera es el centro pesquero más prominente de Tabasco. Sin embargo, aunque pueda sonar extraño, el pejelagarto es otra de las delicias locales que no te puedes perder. Aquí lo preparan asado y en salsa verde, o si prefieres una presentación más sutil, también hay empanadas. Por supuesto, también es un sitio ideal para probar el famoso cacao tabasqueño en múltiples presentaciones.

Cómo llegar a Frontera, Tabasco
Si te estás preguntando cómo llegar a Frontera, Tabasco, aquí te lo resolvemos. El pueblo se encuentra cerca de la frontera con Campeche, de modo que hay dos rutas bastante accesibles. La primera es desde Villahermosa, donde puedes tomar un autobús o rentar un coche, y el trayecto es de poco menos de hora y media. Por otro lado, también puedes salir desde Ciudad del Carmen, Campeche —la cual tiene su propio aeropuerto con vuelos desde CDMX— y viajar por tierra durante aproximadamente 90 minutos.

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