En la CDMX, donde todo parece enorme —las avenidas, los edificios y hasta las iglesias—, existe una que enternece por su tamaño. Se trata de la Capilla del Señor de la Humildad, mejor conocida como la Capilla del Manzanares y apodada cariñosamente como ‘La Capillita’ o la ‘Mini Catedral’. Considerada la iglesia más pequeña de la ciudad. Mide apenas unos cuantos metros cuadrados y, aún así, es uno de los tesoros históricos y religiosos más curiosos de la capital. Esta diminuta capilla se esconde entre las calles de Manzanares y Circunvalación, en pleno Centro Histórico. A solo siete calles del Zócalo, rodeada de edificios comerciales de La Merced. A pesar de su tamaño, es un exquisito ejemplo del barroco de su época y se mantiene sorprendentemente bien conservada; un pequeño milagro arquitectónico que vale la pena conocer.

Te puede interesar: Pocos lo saben, pero dentro de una estación del metro está la zona arqueológica más pequeña de México
¿Cuál es la historia de esta capilla?
La Capilla del Manzanares tiene su origen a mediados del siglo XVI. Fue una de las siete ermitas que mandó construir el mismísimo Hernán Cortés; hoy es la única que sigue en pie. Estas ermitas se levantaron sobre antiguos oratorios prehispánicos y servían para delimitar la ciudad de Tenochtitlán, además de funcionar como una especie de protección espiritual del territorio recién conquistado. Hacia 1793, la ermita fue reconstruida como capilla durante los últimos años del periodo barroco, sustituyendo una estructura mucho más modesta. A su historia se suma una leyenda popular que cuenta que un hombre rico, tras cometer un pecado grave, mandó construirla como acto de penitencia y la hizo pequeña para recordar que, ante Dios, todos debemos ser humildes.

¿Cómo es la iglesia más pequeña de la CDMX?
La capilla mide apenas 4 metros de ancho por 9 de largo. Tiene una planta rectangular y una cúpula octagonal, y está construida en estilo churrigueresco, una vertiente del barroco mexicano conocida por su decoración abundante y el uso de cantera tallada. Aunque por su tamaño no fue pensada originalmente como una iglesia formal, con el tiempo se le fueron añadiendo elementos propios de una catedral: cuenta con dos pequeños campanarios cuadrados, poco comunes en el Centro Histórico, pilastras pareadas y una portada con arco de medio punto. En el segundo cuerpo destaca un relieve de la cruz, custodiado por dos ángeles arrodillados.

Un pequeño espacio de fe y devoción
A pesar de su tamaño diminuto, la capilla no escatima en detalles. En su interior hay un altar dedicado al Señor de la Humildad, con una imagen de Jesucristo sentado y coronado de espinas, en un momento de reflexión. La cúpula cuenta con una linternilla y una estructura que, a escala, respeta las reglas de las grandes iglesias coloniales. Incluso tiene una mini pila de agua bendita, además de esculturas de la Virgen María y San José. Aunque solo caben entre 15 y 20 personas, es un centro de devoción muy activo para los comerciantes de la zona, a quien se le atribuyen milagros relacionados con la protección de los negocios y la ayuda en momentos económicos difíciles. Durante años fue conocida como la capilla de los boleros, quienes adoptaron al Señor de la Humildad como su patrono por la postura sentada de la imagen, similar a la de ellos mientras trabajan. Visitarla hoy es un respiro de silencio y mística en medio del caos comercial de la Merced, y una prueba de que incluso lo más pequeño puede guardar una gran historia.


¡Conócela, disfruta y comparte!
