No son los lugares más nuevos ni más instagrameables de la CDMX, pero siguen igual que antes (y por eso los queremos tanto)

Gran parte del encanto de esta ciudad no siempre está en lo nuevo, sino muchas veces en esos lugares clásicos de la CDMX que existen incluso antes de que naciéramos y que siguen ahí, abiertos, vivos y exactamente como los recordamos. Espacios entrañables que no necesitan reinventarse porque nunca han pasado de moda: cines, parques, mercados, librerías, cantinas y restaurantes que forman parte de nuestra memoria colectiva. En una ciudad que cambia todo el tiempo, volver a estos sitios es un acto de nostalgia y también de fortuna, porque no todos sobreviven al paso de los años. Quizá no son lo más reciente ni lo más viral, pero siempre vale la pena tenerlos presentes y visitarlos de vez en cuando.

Kiosco Morisco
Kiosco Morisco. Foto: Shutterstock
Parque México, un clásico de la CDMX
Parque México, un clásico de la CDMX. Foto: Shutterstock

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Cines, teatros y espacios culturales ‘de antes

Aunque la CDMX ha visto desaparecer muchas de sus grandes salas de cine y teatro, todavía hay algunas que siguen regalándonos grandes momentos. Uno de ellos es la Cineteca Nacional, que abrió por primera vez en 1974 y que, a pesar de su incendio en 1984, renació en su sede actual con su icónico foro al aire libre, videoteca y uno de los espacios cinematográficos más bonitos de la ciudad. En cuanto a teatros, una joya indiscutible es el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Inaugurado en 1918 y considerado en su momento el más moderno de Latinoamérica sigue siendo un foro vital para conciertos, danza y teatro. Y otro espacio entrañable es el antiguo Cine Lido, hoy convertido en el Centro Cultural Bella Época. Su diseño art déco ahora alberga una biblioteca, además de una cartelera cultural muy activa con exposiciones, presentaciones de libros, cine y cafetería.

Cineteca Nacional
Cineteca Nacional. Foto: Shutterstock
 Teatro de la Ciudad Esperanza Iris
Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Foto: FB Secretaría de Turismo de la CDMX

Parques, alamedas y plazas de barrio

La nostalgia de la ciudad también vive en sus parques, plazas y alamedas, uno de ellos es la Alameda Central, en el Centro Histórico: el parque público más antiguo de América, fundado en 1592, que sigue siendo un punto de encuentro vibrante, con fuentes, esculturas y la cercanía con Bellas Artes que le da un aire casi europeo. También está la Alameda de Santa María la Ribera, donde el Quiosco Morisco —traído desde Nueva Orleans en 1884— es el gran protagonista, con vecinos bailando danzón los domingos y familias comiendo helados tradicionales. Otro de los más queridos es el Parque México y la Plaza de San Jacinto, en San Ángel, con su atmósfera de pueblo, calles empedradas y el tradicional Bazar del Sábado. Lugares clásicos de la CDMX que no pasan de moda por lo bien que la pasamos ahí.

Alameda Central
Un clásico de la CDMX: La Alameda Central. Foto: Shutterstock
Alameda de Santa María la Ribera
Alameda de Santa María la Ribera. Foto: Shutterstock

Mercados tradicionales (no gourmetizados)

Aunque muchos mercados de la ciudad han mutado hacia conceptos más ‘gourmet’, todavía existen algunos que siguen ofreciendo una experiencia muy real de los mercados mexicanos. Uno de ellos es el Mercado de Medellín que, a pesar de estar en la Roma, es un auténtico pedacito de Latinoamérica: aquí la lista de delicias cubanas, venezolanas y, sobre todo, colombianas es interminable. Otro de los clásicos es el Mercado de Jamaica, famoso por sus pasillos infinitos de flores pero también por su zona de comida. Más al poniente está el Mercado El Chorrito, en la tranquila San Miguel Chapultepec, sencillo, limpio y muy auténtico, famoso por su barbacoa estilo Hidalgo. Y si andas por el Centro, el Mercado de San Juan, mejor conocido como el de Arcos de Belén, es económico, colorido y muy local, con una zona de comida corrida para un día que andes turisteando y tengas antojo de sabor casero.

Lugares clásicos de la CDMX
Mercado Jamaica en la CDMX. Foto: Shuttersotkc
Mercados tradicionales de la CDMX
Mercados tradicionales de la CDMX. Foto: Shutterstock

Librerías, panaderías y tiendas de barrio

Otros lugares que huelen a historia y que, por suerte, han resistido el paso del tiempo son la Librería El Hallazgo, en la Condesa, que lleva más de 20 años compartiendo lo mejor de la literatura; es un refugio para amantes de los libros usados y las primeras ediciones. Otro imperdible es la panadería La Ideal, en el Centro Histórico, fundada en 1927: entrar a su sucursal en la calle 16 de Septiembre es todo un espectáculo visual, con una variedad impresionante de pan a precios que todavía sorprenden. A unas calles de ahí está la Dulcería de Celaya, fundada en 1874, probablemente la más bonita y antigua de la ciudad, con su mobiliario original de madera tallada, espejos franceses y vitrinas repletas de dulces mexicanos. Y, por supuesto, no puede faltar la Churrería El Moro, que aunque ya tiene sucursales por toda la ciudad, la del Eje Central, abierta desde 1935, conserva su magia intacta; sentarte a disfrutar unos churros con chocolate o malteada es una experiencia que prácticamente no ha cambiado en casi 100 años.

Panadería La Ideal
Panadería La Ideal. Foto: FB Porpuroguzto
Churrería El Moro
Churrería El Moro. Foto: Shutterstock

Cantinas y restaurantes clásicos

Para cerrar este recorrido por los lugares clásicos de la CDMX, no podían faltar sus cantinas y restaurantes de toda la vida, esos a los que no solo se va a comer o a beber, sino a convivir con la historia de la ciudad. El Bar La Ópera, abierto desde 1876, es quizá la cantina más elegante del Centro Histórico; empezó como pastelería francesa y hoy es famoso por su ambiente lujoso y platillos como los caracoles al chipotle o la lengua a la veracruzana. Otro infalible es El Cardenal, desde 1969, donde los desayunos son casi un ritual con chocolate batido en la mesa, pan recién horneado y nata. También está la cantina El Tío Pepe, fundada en 1869 en lo que hoy es el Barrio Chino, una cantina sencilla y auténtica donde la bebida y la plática mandan. Y, por supuesto, clásicos entrañables como el Sanborns de la Casa de los Azulejos o el Café de Tacuba, lugares tan lindos que nos recuerdan por qué seguimos regresando a ellos. 

Bar La Ópera
Foto: FB La Opera Bar
Sanborns de Azulejos
Sanborns de Azulejos. Foto: Shutterstock

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