El pan dulce es un elemento fundamental del panorama gastronómico mexicano. Pero no solo eso: es parte esencial de nuestro día a día, y está presente en una cantidad enorme de recuerdos de nuestra infancia. Ya sea por practicidad o para consentirnos, había veces que las mamás metían algún pan dulce —industrial, sí, y seguramente con una envoltura híper llamativa y ruidosa— en la lonchera. Crecimos comiendo gansitos, pingüinos, bigotes y una variedad enorme de panecillos dulces que hoy en día nos hacen saltar por la cantidad de sellos. Pero para no renunciar a ellos —y tampoco resignarnos a todos los químicos—, aquí te dejamos algunas panaderías donde puedes encontrar los panes típicos de la infancia mexicana, pero hechos de manera artesanal y con ingredientes de muy buena calidad.


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Pingüinos, gansitos y mamuts – Chokolat Pimienta
Hay comidas que saben a infancia, y los pingüinos, gansitos y mamuts son un ejemplo, sobre todo para los mexicanos. Estos panes dulces híper populares se vendían —y se siguen vendiendo— en todas las tiendas de la esquina y los supermercados. Chokolat Pimienta es una panadería en la Condesa donde cuidarse no significa un sacrificio. Absolutamente todo lo que sale de sus hornos es libre de glúten, y también tienen postres keto, sin azúcar y veganos. Sin embargo, eso no implica que el sabor o las texturas pasen a segundo plano. De hecho, todo lo contrario, pues la idea es tener un balance sin renunciar a las delicias que nos recuerdan a los momentos felices. Las porciones están diseñadas para satisfacer el antojo y saciar el apetito, y tanto sus pingüinos como sus gansitos cumplen con el objetivo de hacerte sentir de regreso en la infancia.


Quack – Cardín
Si cuando eras chiquitx eras fan de los gansitos, espera a probar los Quacks de Cardín. Esta panadería en la Roma rinde homenaje al pan dulce tradicional mexicano, abordándolo sobre todo desde el juego, la nostalgia y la calidad. A lo largo de los años, se han convertido en uno de los emblemas de la casa. Se trata de un pastelito relleno de crema y mermelada, y cubierto con chocolate. Tienen distintos sabores, además de que cada temporada lanzan ediciones especiales con temáticas como San Valentín, el orgullo LGBT, Día de Muertos y Navidad.


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Pop Tarts – Farmacia Internacional
El pan dulce mexicano sabe a casa de la abuela. ¿Quién no amaba quedarse unos días con los abuelos para que nos consintieran con el lunch más rico del salón? Con dos ubicaciones en la CDMX —una en la Condesa y otra en la Juárez—, entrar a Farmacia Internacional se siente como un apapacho. Sin duda, el emblema de la casa son las Pop Tarts caseras, que aunque no son mexicanas, sí tienen toda esa nostalgia de la infancia. Puedes pedirlas para comer ahí, para llevar o a domicilio. Tienen de distintos sabores, como blueberry, lavanda, chocolate, limón, y algunos especiales de temporada.


Sándwich de helado – Buñuelo
Ubicada en Naucalpan, Buñuelo es una panadería que se dedica a rescatar el pan dulce mexicano y a enaltecer los recuerdos de antaño. Se trata de un proyecto familiar de los hermanos Ari, Julio y Carlos González, quienes apuestan por los procesos de investigación y recuperación de las recetas tradicionales. Entre las delicias que hornean, destacan los puerquitos de piloncillo, que además pueden rellenar con helado de vainilla para hacer un sándwich de helado como los que vendían afuera de la escuela.


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