En el corazón de Cuernavaca, mejor conocida como la ‘Ciudad de la Eterna Primavera’ hay un jardín que inauguró el mismísimo Porfirio Díaz. Se trata del Parque Melchor Ocampo y es un precioso jardín público rodeado de exuberante vegetación, manantiales y senderos que te invita a disfrutar lentamente de la naturaleza. Además se ubica a menos de dos horas de la CDMX, por lo cual es perfecto para visitar durante una escapada de fin de semana y sentir que viajaste un siglo de historia.


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Parque Melchor Ocampo: un oasis escondido en Cuernavaca
El Parque Melchor Ocampo también conocido como Centro Comunitario Melchor Ocampo forma parte del Bosque de Amanalco y se ubica en el barrio de Gualupita. Se localiza a 10 minutos de distancia del Centro Histórico de Cuernavaca, donde yace la Catedral de Cuernavaca, el Jardín Borda, la Plaza de Armas y el Palacio de Cortés, un palacio-fortaleza del siglo XVI. Está a una hora y 40 minutos partiendo desde la CDMX, un trayecto bastante considerable si quieres conocerlo de entrada por salida.
Un parque público con manantiales naturales
Alrededor de este parque público en Cuernavaca encontrarás preciosos jardínes con flores y plantas endémicas que lo llenan de frescura y vitalidad. Así como senderos que puedes recorrer libremente para conectar con el entorno natural. Sin embargo, uno de sus grandes atractivos es El Pilancón, un manantial que nutre los tres ojos de agua que se encuentran en el parque y que se les conoce como ‘Los Ojos de Gualupita’. Asimismo, puedes contemplarlos o incluso nadar en ellos, aunque no es muy común.

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Porfirio Díaz inauguró el Parque Melchor Ocampo
El Parque Melchor Ocampo fue inaugurado por Porfirio Díaz en 1897, bajo el nombre de Carmen Romero Rubio, en honor a su esposa. Lo inauguró urante su visita a Cuernavaca para celebrar la llegada del ferrocarril. Durante el porfiriato, los lugareños lo llamaron ‘El Parque de la Emperatriz’, pero fue hasta la Revolución Mexicana cuando la población comenzó a recorrerlo y disfrutar de él. Ya en los años 70, se construyó una alberca y una biblioteca municipal, además de un kiosko. Incluso está declarado como Patrimonio Cultural e Histórico de Cuernavaca.


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