Estas playas mexicanas fueron muy famosas entre 1900-1950 y desaparecieron del mapa turístico

Así como hay edificios históricos o zonas arqueológicas que cuentan el pasado de un lugar, también las playas guardan su propia historia, aunque a simple vista parezcan solo arena y mar. Y justo aquí reunimos algunas de las playas antiguas de México que llegaron a ser famosas mucho antes de los grandes resorts y los destinos de moda: lugares que fueron pioneros del turismo en el país, escenarios de lujo, comercio, encuentros sociales e incluso momentos clave de la historia. En ellas la vida era distinta, el ritmo era otro y el mar fue testigo de épocas que hoy parecen lejanas. Con el paso del tiempo, muchas dejaron de estar en el centro del mapa turístico, pero no desaparecieron del todo; siguen ahí, con una identidad transformada y una historia que vale la pena descubrir.

Foto antigua de la Playa Hornos en Acapulco
Foto antigua de la Playa Hornos en Acapulco. Foto: Acapulco en el tiempo
Playas antiguas de México
Playas antiguas de México. Foto: Yucatan Pasado Glorioso

Olas Altas: la playa de Mazatlán que fue el origen del turismo y hoy es un refugio bohemio

La playa Olas Altas se encuentra en el Viejo Mazatlán, a la altura del Centro Histórico, y fue uno de los primeros puntos que empezó a atraer visitantes desde finales del siglo XIX. Más que una playa, Olas Altas fue durante años el centro social y político de Mazatlán, en gran parte porque aquí se ubicó el primer malecón del país, construido en la década de 1830 para evitar inundaciones, y que con el tiempo se convirtió en el paseo favorito de la aristocracia local y de los primeros viajeros internacionales que llegaban por barco. En esta zona se levantó el Hotel Belmar en 1922, considerado el primer hotel de lujo frente al mar en el Pacífico mexicano y que aún sigue en pie, además de casinos, salones de baile y clubes playeros. En 1914, Olas Altas también fue escenario de enfrentamientos revolucionarios, lo que le da un peso histórico que pocas playas de la ciudad tienen. Su nombre viene del fuerte oleaje que golpea directamente el malecón, lo que la convirtió en una de las favoritas para los surfistas, pero a partir de las décadas de 1960 y 1970 el modelo turístico cambió hacia playas más amplias, de aguas más tranquilas y con espacio para grandes complejos turísticos. Aun así, no ha desaparecido, y hoy sus edificios antiguos se han transformado en cafés, galerías y hoteles boutique, convirtiéndose más en un refugio bohemio donde, a diferencia del bullicio de la Zona Dorada con bandas sinaloenses a todo volumen, aquí se busca tranquilidad y disfrutar de los mejores atardeceres. 

Foto antigua de la Playa Olas Altas en Mazatlán
Foto antigua de la Playa Olas Altas, Mazatlan, tomada en el año de 1950. Foto: Mi México Antiguo
Vista del malecón de Mazatlán y la Playa Olas Altas
Playa Olas Altas en Mazatlán en la actualidad. Foto: Cortesía DanielQG

Playa Bagdad: la playa de México que desapareció del mapa y luego volvió a existir

Si Olas Altas en Mazatlán fue la ‘cuna’ del turismo, la Playa Bagdad en Matamoros, Tamaulipas, es casi el fantasma de una de las épocas de mayor bonanza económica en el país. A diferencia de otros destinos que simplemente pasaron de moda, Bagdad literalmente desapareció del mapa y luego renació con una identidad distinta. Su auge comenzó en la década de 1860, durante la Guerra de Secesión de Estados Unidos, cuando los puertos del sur estaban bloqueados y la única vía para exportar algodón a Europa era a través de México. En ese contexto, Bagdad se convirtió en un punto clave, con hasta 200 barcos esperando turno en sus aguas y una población que llegó a superar los 15,000 habitantes, con hoteles, casinos, consulados y cantinas donde se escuchaban idiomas como francés, inglés y alemán. Pero su caída fue igual de abrupta: al terminar la guerra, el comercio se detuvo de golpe y, poco después, en 1889, un huracán arrasó con casi todas las construcciones, que en su mayoría eran de madera. Durante el siglo XX, el lugar resurgió no como puerto, sino como balneario natural, cambiando varias veces de nombre hasta que en 2017 recuperó oficialmente el de Playa Bagdad para honrar su historia. Hoy es un escape tranquilo para habitantes de Matamoros y ciudades cercanas, mientras poco a poco el gobierno impulsa su renovación turística. 

Foto antigua de la Playa Bagdad en Matamoros, Tamaulipas
Foto antigua de la Playa Bagdad cuando fue un puerto de exportación. Foto: relatosehistorias
Vista aérea de la Playa Bagdad en Matamoros, Tamaulipas
Hoy la Playa Bagdad es un escape tranquilo para los habitantes de Matamoros. Foto: Secretaría de Turismo Tamaulipas

Playa Hornos: la playa de Acapulco donde se bañaban las estrellas de Hollywood

Playa Hornos, en Acapulco, fue el epicentro de la época de oro del turismo en México y una de esas playas antiguas de México que pusieron al país en el mapa mundial de las vacaciones de lujo entre 1930 y 1950. Su nombre no es casual: durante la época colonial y hasta el siglo XIX, aquí operaban hornos cerámicos donde se producía cal y materiales para el Fuerte de San Diego y las primeras construcciones del puerto. Todo cambió en 1934 con la inauguración de la carretera México–Acapulco, cuando Hornos, por su cercanía a la CDMX y sus aguas tranquilas, se convirtió en el lugar de moda. Aquí se reunían figuras como Agustín Lara, María Félix y celebridades de Hollywood que buscaban un mar que parecía alberca, y es la playa que protagoniza muchas de las postales en blanco y negro que le dieron la vuelta al mundo. A su alrededor surgieron hoteles icónicos como el antiguo Hotel Papagayo, pero con el paso del tiempo el desarrollo turístico se desplazó hacia la Zona Dorada o Punta Diamante y Hornos ha luchado contra la percepción de ser ‘vieja’. Aun así, ha mantenido su esencia: sigue siendo una de las playas con el oleaje más suave de la Bahía de Santa Lucía, ideal para familias, con palapas, pescado a la talla y ese ambiente tradicional que ya casi no se encuentra. 

Foto antigua de Playa Hornos en Acapulco con el Hotel Papagayo al fondo
Foto antigua de Playa Hornos con el Hotel Papagayo al fondo. Foto: super-postal
Vista aérea de la Playa Hornos actualmente
Playa Hornos actualmente. Foto: drondeando

Playa Progreso: la playa de Yucatán que creció con el henequén

En esta ruta de nostalgia aparece la Playa de Progreso, en Yucatán, uno de los casos más interesantes entre las playas antiguas de México, cuyo origen está ligado al auge del ‘oro verde’: el henequén. Entre 1871 y 1940, este puerto fue clave para exportar la fibra que movía la industria mundial de cuerdas, mientras por aquí entraban productos europeos que dieron forma a las elegantes mansiones del Paseo de Montejo. Aunque sus aguas son poco profundas, esto impulsó la construcción de su icónico muelle, una proeza de ingeniería que se adentra varios kilómetros en el mar para alcanzar mayor profundidad. Durante décadas, Progreso fue el balneario favorito de las élites de Mérida que construyeron sus residencias frente al mar —muchas de estilo Art Déco y Colonial Californiano— y un malecón que funcionaba como punto de encuentro social para caminar al atardecer, comer pescado frito y disfrutar la brisa. Su declive llegó con la caída de la industria henequenera y el auge de otros destinos caribeños: dejó de ser un hotspot internacional y pasó a percibirse como un puerto ‘clásico’, con aguas verdes y una infraestructura que resintió el paso del tiempo. Aun así, nunca desapareció del todo: hoy es uno de los principales puertos de arribo en México y cada invierno se llena de visitantes canadienses y estadounidenses que escapan del frío.

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Foto antigua de la Playa Progreso en Yucatán
Foto antigua de la Playa Progreso. Foto: Yucatan Pasado Glorioso
Turistas caminando en el boulevard de Playa Progreso
Playa Progreso, una de las favoritas de canadienses y gringos en invierno. Foto: Cortesía Kamira

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