El Día de Muertos es una de esas celebraciones que nos dan identidad como mexicanos. Y aunque amamos salir a ver las ofrendas y comer pan de muerto por toda la ciudad, no olvidamos que esta es una tradición con una cara muy íntima, que se vive en casa y para la que nos preparamos con semanas de anticipación. Independientemente de las creencias de cada quién, poner el altar de muertos es una invitación a recordar a quienes ya no están. El cariño, la memoria y el apego son lo que nos hace conectar con esta fecha. Aunque no hay reglas para poner tu altar, sí que hay elementos muy característicos que no pueden faltar: las flores de cempasúchil, las velas, la comida, el papel picado, las fotografías. Más allá de estos elementos, estas son algunas cosas que quiero tener listas para mi ofrenda este año.


Velas escamadas
La noche del 2 de noviembre, los altares de muertos se llenan de velas encendidas para alumbrar el camino de las almas que regresan para cenar con quienes seguimos en este plano. Ninguna ofrenda está completa sin velas, y pocas son más vistosas que las velas escamadas. Se trata de una artesanía mexicana muy popular en Guerrero, Oaxaca y Michoacán, aunque también se fabrican en otros sitios. La Cerería de Jesús en el Centro Histórico de la CDMX es un establecimiento con más de 130 años de tradición. Venden velas de todos los tamaños, formas y colores, y ahora tienen otra sucursal en la Narvarte.

Calaveras de cartonería
Las calaveras de cartonería son una de las artesanías imprescindibles para poner en el altar de muertos. El maestro artesano Osvaldo Ruelas Ramírez trabaja con técnicas tradicionales en un pequeño taller familiar de apenas tres personas en Salamanca, Guanajuato para crear piezas llenas de color con detalles minuciosos. Afortunadamente, hacen envíos a toda la República. Sus catrinas y calaveras lucen mucho en el altar y nos recuerdan el lado más jocoso de la muerte.
Retablos de papel picado
El papel picado es uno de los elementos clave del altar de muertos. En la ofrenda, representa el viento y la fragilidad de la vida. Aunque en esta temporada puedes encontrarlo prácticamente en cualquier mercado, este año sueño con decorar mi altar con un retablo de papel del maestro artesano Pedro Ortega. Originario de Tláhuac, Ortega mantiene un taller familiar cerca de la zona chinampera de la alcaldía, donde trabaja con una técnica tan fina y minuciosa que se vende enmarcada para sobrevivir al paso del tiempo. Sus piezas retratan distintas tradiciones de su pueblo, y puedes elegir la escena que más resuene contigo para recibir a los espíritus el 2 de noviembre.

Velas en forma de comida
Como muchas otras tradiciones en México, el Día de Muertos está fuertemente anclado en la comida. A pesar de ser un momento tan espiritual, poner un altar de muertos nos invita a recordar a nuestros difuntos a través de los estímulos sensoriales. Las ofrendas tradicionales están repletas de comida: frutas, pan, bebidas y hasta platos preparados. Sin embargo, si deseas tener tu altar de muertos montado varios días, o incluso si tienes mascotas curiosas, hay alternativas para evitar usar alimentos reales. Las velas en forma de comida son una gran opción, y hay montones de emprendimientos locales que las venden —como @harmonycraftsmx o @maga.creativa_, por nombrar solo algunos—. Además, cuando las prendes huelen delicioso e impregnan la casa de los aromas de la temporada.


