Al sur de la Ciudad de México se encuentra un restaurante de comida mexicana que hoy fascina a los comensales y que, en su momento, también fue el favorito de Pedro Infante. Se trata del restaurante Arroyo, un lugar popular durante las décadas de los 40 y 50, considerado el restaurante donde comía el ‘Ídolo del pueblo mexicano’ en la capital. Además, era una parada obligada para artistas y celebridades de la época. Hoy en día, sigue abierto y mantiene su esencia: buena comida, música en vivo y un ambiente inigualable. Tienes que ir, pero antes, vale la pena conocer su historia.


El restaurante donde comía Pedro Infante en CDMX y siempre salía feliz y satisfecho
El restaurante Arroyo, ubicado sobre avenida Insurgentes Sur 4003, en Santa Úrsula, Tlalpan, era uno de los lugares donde le gustaba comer Pedro Infante. Este icónico sitio fue fundado en 1940 por José Arroyo y María Aguirre, quienes comenzaron con un establecimiento sencillo a las afueras de la ciudad. Su ubicación resultó clave para su éxito, ya que estaba en lo que antes era la salida hacia Cuernavaca y Acapulco, convirtiéndose en una parada obligada para viajeros. En aquella época, Acapulco era el destino favorito de la élite y de las celebridades de Hollywood, lo que hizo de este restaurante un punto de encuentro.

El folclor mexicano que se ve, se vive y se siente en el restaurante Arroyo
Desde su apertura, el restaurante Arroyo se ha convertido en un símbolo de la mexicanidad. Su decoración lo dice todo: papel picado suspendido del techo, mesas con manteles coloridos y murales que retratan edificios históricos. Así como figuras de la música regional adornan sus paredes. Aquí, todo es sencillo, pero profundamente evocador, pero lleno de folclor, fiesta y alegría de México. El restaurante tiene capacidad para recibir hasta 2,200 comensales al mismo tiempo. Y con más de 80 años de historia, el lugar ha integrado entretenimiento, como música en vivo de mariachis, una plaza de toros y áreas infantiles.

En el restaurante Arroyo, la barbacoa de borrego es la especialidad
Desde que abrió en los años 40, este restaurante — donde comía Pedro Infante en CDMX— se especializó en la barbacoa de borrego, una tradición que mantiene hasta la fecha. Cuando lo visites, no puedes dejar de probar este manjar hidalguense, especialmente considerando que sus fundadores provienen de Tulancingo, Hidalgo. Además de su buffet, cuentan con un menú a la carta que incluye platillos de distintas regiones del país. Las enchiladas verdes son únicas, al igual que el mole negro, los pambazos, el guacamole y elchile en nogada en temporada. Para acompañar, hay atoles, aguas frescas, cervezas y cantaritos. Ahora que lo sabes, entiendes por qué Pedro Infante comía aquí cada que podía.


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