Desde finales del siglo XIX, la esquina de Paseo de la Reforma y Avenida Morelos ha estado custodiada por un edificio de fachada afrancesada. Esta construcción ha sido testigo tanto de eventos históricos como del día a día de mexicanos y turistas que pasan frente a sus puertas. Aunque no todo el mundo sabe que detrás de los ventanales del Hotel Imperial se esconde un lugar de cocina tradicional española, quienes han comido en el restaurante Gaudí vuelven una y otra vez para celebrar cumpleaños, cerrar negocios y disfrutar los domingos en el centro de la ciudad.


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La historia del Hotel Imperial de Reforma
Hoy en día, el Hotel Imperial es parte de la cotidianidad de muchos mexicanos que trabajan o pasean por Reforma. Sin embargo, no todo el mundo sabe que esta construcción data de 1894, y que en 1904 Porfirio Díaz presidió su inauguración como hotel. Aunque durante un breve periodo a mediados del siglo pasado, dejó de fungir como hospedaje para convertirse en la embajada de Japón, en 1956 volvió a abrir sus puertas a los visitantes que buscaban alojamiento en el corazón de la CDMX. En sus habitaciones han dormido personajes de la talla de Mario Moreno ‘Cantinflas’, Orson Wells y Serguéi Eisenstein.


Gaudí: un restaurante de raíces españolas
Detrás de los emblemáticos ventanales en la planta baja del Hotel Imperial, se esconde Gaudí, un restaurante de cocina tradicional española que desde hace varias décadas ha cautivado el paladar de sus comensales. Debido a su ubicación, es un spot popular entre políticos y trabajadores del estado, así como empresarios que tienen aquí sus comidas de negocios. Sin embargo, los fines de semana el ambiente es más familiar, ideal para celebrar ocasiones especiales o compartir la mesa con grupos grandes.

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Qué pedir en Gaudí
Vale la pena mencionar que, como en cualquier buen restaurante español, en Gaudí las porciones son generosas. Desde el sazón hasta el emplatado, las recetas que se preparan en su cocina respetan la tradición. Entre las entradas, destacan el pulpo a la gallega —para quienes gustan de sabores más intensos— y las croquetas de jamón serrano —la porción es de ocho piezas con sabores más suaves, pero texturas precisas—. Sin duda, vale la pena pedir un arroz al centro para compartir. Nosotras probamos el arroz negro con calamares, cuya preparación lenta da pie a un plato balanceado y sustancioso, muy apapachador en los días de frío.

Aunque se trata de un guiso menos famoso, también te recomendamos probar las albóndigas ‘al estilo de la abuela’, que se sirven con papas a la francesa y un huevo estrellado. Otro plato fuerte que no pasa desapercibido es el lomo de salmón almendrado. Para terminar, la tarta santiago es uno de esos postres que no fallan, pero nuestro favorito fue la tarta de higo, con notas balanceadas, frescas y dulces sin llegar a ser empalagosas.

¡Coman, disfruten y compartan!
Dirección: Av. P.º de la Reforma 64, Juárez
