Si hay una imagen del hedonismo materializado, son las tardes comiendo queso y tomando vino al aire libre. Lejos del ruido y el ajetreo de la ciudad, pero en realidad bastante cerca de la CDMX, hay viñedos que ofrecen una experiencia completa para pasar un fin de semana de puro disfrute. Y es que ese es el verdadero lujo: bajar el ritmo, comer bien y brindar por los buenos momentos.


Te puede interesar: La cascada a dos horas de CDMX a la que tienes que ir especialmente en temporada de frío
Casa de Quino
A las afueras de Querétaro, Casa de Quino es una finca a solo tres horas y media de la CDMX. El lugar es un destino en sí mismo, pues cuenta con viñedos, hospedaje, restaurantes y experiencias para un fin de semana hedonista —y, por qué no, romántico—. Entre las actividades que ofrecen, destacan la cata guiada por el sommelier de la casa —la cual incluye un recorrido por los viñedos y una visita a la sala de barricas— y las dinámicas de arte y vino. También hay canchas de pádel, clases de yoga particulares, masajes y tratamientos relajantes, y picnics al aire libre.


San Juanito
Esta finca autosustentable se encuentra en el punto medio entre Tequisquiapan y Peña de Bernal. Aquí también puedes tener una experiencia completa entre los viñedos sin alejarte demasiado de la CDMX. El mejor plan es pasar la noche en La Casona del Valle de Bernal, que solía ser una casa de campo ahora convertida en hotel. Cuenta con solo cinco habitaciones e incluye desayuno, comida y cena, así como los recorridos por los viñedos y la cata de sus tres vinos. Incluso si no te hospedas ahí, puedes ir a pasar el día a San Juanito, pasear por el campo y tomar una copa de vino y una pizza al horno de leña en la terraza, desde la cual se aprecian vistas panorámicas de los viñedos y de la Peña de Bernal.


Te puede interesar: El pueblo cerca de la CDMX donde el plan es caminar entre casitas coloniales, comer rico y pasar el día junto al lago
Tierra y Almas
¿Sabías que hay viñedos en Hidalgo? También a tres horas y media de la CDMX, Tierra y Almas se encuentra cerca de la frontera con Querétaro, pero en tierras hidalguenses. Aquí se fusionan el hedonismo con el amor por la cultura del vino. En el restaurante Cocina Ancestral podrás probar una cocina honesta y enraizada en la temporalidad de los ingredientes, la cual se marida de maravilla con los vinos de la casa. Además de pasear por los viñedos, puedes visitar el Museo del Vino, el cual combina una experiencia didáctica con activaciones sensoriales. Para no ir con prisa, puedes pasar la noche en Alma Veintitrés, un hotel boutique de apenas siete habitaciones dentro del viñedo. Aunque es pequeño, cuenta con muchas amenidades, como una alberca con agua termal, área de fogateros, huerto con terraza, y terrazas privadas en cada habitación.


¡Viajen, disfruten y compartan!
