Empezar bien la mañana sí puede tener un impacto real en el resto del día. Salir de noche tiene su encanto, pero es imposible negar que un buen desayuno con buena compañía también es un plan infalible, siempre y cuando encuentres el sitio correcto. En Croasán el concepto es simple: pan artesanal recién horneado, chilaquiles crujientes con mucha salsa, porciones generosas, una carta grande pero no abrumadora, precios justos, un servicio cálido y eficiente y una atmósfera sofisticada pero muy relajada, con espacios luminosos para empezar el día con buen ánimo. Tienen tres sucursales en la CDMX: Coyoacán —la original—, Condesa y San José Insurgentes. Todas ofrecen un concepto de desayuno todo el día, y en la última hay planes para ampliar el horario próximamente.


Espacios luminosos para desayunar con tus personas favoritas
Aunque la sucursal de la Condesa es más pequeña —pensada más bien para ser un concepto to-go, aunque sí tiene un par de mesas—, las de Coyoacán y la San José Insurgentes son espacios amplios, que se prestan bien para recibir grupos más grandes. Lo que destaca es el interiorismo clásico de manteles blancos, con untoque rústico, hogareño y moderno. Son sitios perfectos para ir con amigas, en familia o incluso a solas.

El pan dulce: la estrella de Croasán
Como su nombre ya sugiere, la estrella de Croasán es el pan dulce —y claro, específicamente los croissants—. Y es que Francisco Espejel, socio fundador, se formó en la École Lenotre de París, donde pudo desarrollar sus habilidades como panadero con toda la técnica francesa. Sin embargo, el pan que se hornea diario tiene en mente la nostalgia de los clásicos desayunos mexicanos, con conchas, galletas, panqués y roles. Una de las creaciones de la casa que también destacan es el Jengibre, un pan que recuerda al kouign-amann francés, pero que integra ingredientes aromáticos que se acompañan bien con las texturas de este pan.


Chilaquiles, omelettes y sándwiches
La carta de Croasán es extensa, pero no abrumadora. Por un lado, platos como el Croque Madame, el toast de setas y cebolla caramelizada y el pan francés con azúcar y nibs de cacao hacen alarde de la excelente panadería del lugar. Pero si lo tuyo son los desayunos mexicanos, sí o sí tienes que probar los chilaquiles. Aquí hay tres variantes: los clásicos verdes —la proteína ya está incluida en el precio de $210 MXN, y puedes escoger entre pollo, huevo, cecina o brisket—, los Yucatecos —con cochinita y salsa de achiote— y los Oaxaqueños —con salsa negra y la proteína de tu elección—. Se preparan con totopos de nopal horneado, y vale la pena destacar que las porciones son generosas. Si prefieres algo más ligero, el omelette de salmón ahumado con queso crema y alcaparras no decepciona.


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