No es ningún secreto que la gastronomía trasciende el plato. La comida es un elemento cultural muy poderoso: nos recuerda de dónde venimos, nos planta los pies en el “aquí y ahora” donde estamos, y delinea el futuro hacia el cual nos dirigimos. Cocinar y compartir la mesa también son, ante todo, actos de cuidado y cariño, y claro que se puede afirmar que el cuidado y el cariño tienen una dimensión política. Masala y Maíz es un restaurante donde la investigación y la reflexión son un ingrediente clave, y el resultado no solo se ve en su prestigiosa estrella Michelin, sino también en una cocina respetuosa y emocionante a la vez, donde cada plato es una declaración, y cada cena, un diálogo que nos invita a disfrutar y considerar todo lo que la comida puede decir.


El corazón de Masala y Maíz: identidad, migración y el arte de compartir la mesa
Detrás de Masala y Maíz se encuentra la pareja de chefs Norma Listman y Saquib Keval. Norma creció en Texcoco, y a los 21 años migró a San Francisco con la intención de involucrarse en su escena artística. Por su parte, Saquib nació en el norte de California, hijo de padres migrantes de Kenia y Etiopía, con ascendencia india. Además de una relación personal y familiar, Listman y Keval comparten la firme convicción de que la cocina no es neutral, que está cargada de identidad cultural, y que reunirse a cocinar y a compartir la mesa es una dinámica comunitaria. Y eso es lo que transmite Masala y Maíz: compromiso, disfrute, consciencia y conexión.


Maíz, especias y justicia: La receta de una Estrella Michelin con conciencia social
Como su nombre lo indica, la propuesta del restaurante se basa en la dupla y el mestizaje. El maíz es el pilar alimentario de México, pero también es un símbolo cultural. Por su parte “masala” se traduce del Urdu e Hindi como una mezcla de especias. Aquí, Norma y Saquib —de la mano con la chef ejecutiva Catalina Londoño y el equipo de cocina— exploran y transmiten sus propias genealogías a partir de sabores mexicanos, indios y de África Oriental.


En Masala y Maíz los ingredientes también son clave. Y es que no solo se trata de la calidad de los insumos —que claro que es prioritaria—, sino también de buscar proveedores que se alineen con valores de Masala y Maíz: sustentabilidad agrícola y justicia social. En ese sentido, vale la pena mencionar que el restaurante es reconocido también por su gran compromiso por mejorar las condiciones laborales dentro de las cocinas. Así, han demostrado también que las cosas se pueden hacer de otra manera y aun así llegar a la estrella Michelin.


Más que una cena, un manifiesto: las colaboraciones del Mes de la Mujer en Masala y Maíz
Además del menú de Masala y Maíz y las distintas iniciativas que organizan de vez en cuando —como la dinámica “come lo que quieras, paga lo que puedas”—, también son expertos en lanzar colaboraciones emocionantes para dialogar con las cocinas de otrxs chefs con trayectorias de peso. Por ejemplo, en el marco del Mes de la Mujer, todos los miércoles de marzo se llevaron a cabo una serie de cenas con chefs invitadas de distintas partes de México, Estados Unidos, India, Corea y Oriente Medio.

Así, las chefs Norma Listman y Catalina Londoño de Masala y Maíz compartieron cocina con mujeres como Rosalba Morales —maestra cocinera purépecha de Michoacán reconocida como “Cocinera Tradicional del Año”—, Henna Patel —cocina audaz con raíces en Gujarat, India—, Ji Hye Kim —de herencia coreana, nombrada “Best New Chef” por Food and Wine—, Claudette Zepeda —chef y antropóloga mexicana—, Telly Justice —mujer trans que apuesta por una cocina motivada por los vínculos interpersonales, ganadora del premio Michelin Young Chef New York 2023, entre otros—, Mariela Camacho —panadera mexicana fundadora de Comadre Panadería en Austin, Texas— Nite Yun —chef camboyana-estadounidense— y Reem Assil —chef, autora y activista palestina-siria—.


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