Entre neblina, techos de teja y arquitectura colonial, hay un lugar cerca de la CDMX que fácilmente podría pasar por un pueblito europeo. Se trata de Zacatlán de las Manzanas, un destino de montaña en la Sierra Norte de Puebla, a unas tres horas en auto de la CDMX, donde el clima fresco, su tradición relojera y sus paisajes cubiertos de niebla crean una atmósfera única que se siente lejos de todo aunque no lo esté tanto. Además de ser uno de los Pueblos Mágicos más emblemáticos del estado, Zacatlán es famoso por su producción de manzana, sidra artesanal, quesos y relojes monumentales. Un lugar que combina historia, naturaleza y ese aire europeo que lo hace perfecto para una escapada diferente.


Por qué Zacatlán de las Manzanas parece un rincón de Europa
La sensación de estar en un rincón europeo cuando caminas por Zacatlán de las Manzanas no es casualidad. Tiene que ver con la mezcla de su geografía, su historia y una arquitectura que rompe con el estilo típico del centro del país. Este territorio estuvo habitado originalmente por grupos otomíes, toltecas y chichimecas. Tras la conquista, en 1520, Hernán Cortés encomendó a Hernán López de Ávila el establecimiento de un asentamiento en la región. A raíz de eso, los franciscanos construyeron el Ex-Convento de San Francisco, fundado en 1562 y considerado uno de los más antiguos de América. Su arquitectura sobria y maciza, casi como una fortaleza, refuerza esa sensación de antigüedad europea.


El pueblo donde nacieron los relojes monumentales de Latinoamérica
Pero Zacatlán no es solo historia colonial. A diferencia de otros pueblos con identidad meramente agrícola, aquí también hay un fuerte legado industrial. En 1918, Alberto Olvera Hernández fundó ‘Relojes Centenario’, la primera fábrica de relojes monumentales de Latinoamérica, una tradición que sigue marcando el ritmo del lugar y que se refleja en íconos como el Reloj Floral de la plaza principal y el museo de la fábrica. A esto se suma su entorno: el clima húmedo, las lluvias constantes y la neblina han dado forma a casas con techos de teja roja, estructuras de madera y portales en la plaza central que recuerdan a la arquitectura de montaña europea.


El otro tesoro de Zacatlán: sus manzanas y delicias tradicionales
Pero más allá de su aire europeo y sus relojes monumentales, hay algo que define a Zacatlán: su producción de manzana. Este cultivo se introdujo desde el siglo XVIII y transformó por completo el paisaje en huertos frutales que hoy son el eje de su economía. Aquí la manzana está en todo: sidras, refrescos, licores, mermeladas y dulces.

Por eso, una visita no está completa sin pasar por alguna fábrica de sidra o, mejor aún, venir en agosto durante la Feria de la Manzana, el evento más importante del pueblo que coincide con la fiesta de la Virgen de la Asunción y que incluye el desfile de carros alegóricos, la coronación de la reina, bailes populares y una extensa exposición artesanal. Pero no solo eso: Zacatlán también es famoso por su pan tradicional relleno de queso, así que otra parada obligada es en sus panaderías locales.

Atractivos Principales en el Centro
Cuando visites Zacatlán de las Manzanas, no te pierdas sus principales atractivos: ya hablamos de su icónico Reloj Monumental y su histórico Ex Convento Franciscano, pero también están los Vitromurales detrás del Panteón Municipal, impresionantes murales de cristal y azulejo que cuentan la historia del universo y la fundación del pueblo.

Y la naturaleza también deslumbra como la Barranca de los Jilgueros que ofrece vistas espectaculares del valle y un mirador con piso de cristal; la Cascada de San Pedro con una caída de 20 metros de altura; y el Valle de Piedras Encimadas con gigantescas formaciones rocosas esculpidas por millones de años de erosión. Mucho por ver, descubrir y disfrutar en este pueblo que combina historia, naturaleza y ese aire europeo tan único.

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