Aunque a veces se nos olvida, el norte de México es un caleidoscopio de paisajes, historia, cultura y gastronomía. Aunque todo el mundo voltea a ver hacia el sureste durante las vacaciones, el noroeste del país está lleno de rinconcitos mágicos que todo mexicano debería conocer. Uno de estos sitios es El Fuerte, en Sinaloa. Ubicado dentro del Circuito Ecoturístico Mar de Cortés-Barrancas del Cobre, este pueblo suspendido en el tiempo tiene más de 500 años de historia, una cultura Yoreme viva y una estación del tren El Chepe. En fin, razones de sobra para visitarlo.


Una fortaleza que trascendió al paso del tiempo
La historia de este pueblo enclavado en las Barrancas del Cobre inicia hace varios siglos, mucho antes de la llegada de los españoles. En esos tiempos remotos, fueron los indios yoremes —conocidos también como mayos— quienes habitaron la zona, sembrando un legado que sigue vivo a través de muchas de sus costumbres, tradiciones e incluso en el idioma. Sin embargo, en 1564, aquí se fundó la Villa de San Juan Bautista de Carapoa, iniciando un nuevo capítulo que hoy mantiene el protagonismo arquitectónico alrededor de El Fuerte.

Durante la época de la Conquista, el proyecto de evangelización avanzó con fuerza. Pero al llegar al norte, los misioneros encontraron comunidades indígenas reticentes a convertirse al catolicismo, y listos para luchar en defensa de sus territorios. Así pues, las misiones no solo tenían un objetivo religioso, sino también militar: fungir como bastiones españoles protegidos de los ataques de los locales que defendían su autonomía. De hecho, es de ahí de donde viene el nombre de El Fuerte, pues aquí se encontraba la Misión Jesuita, y en el siglo XVII se mandó construir una fortaleza para resguardar el poblado.

La cuna de una leyenda: El Robin Hood que nació en El Fuerte
Aunque la historia de El Fuerte, Sinaloa es fascinante por sí misma, como todo buen pueblo, este tiene sus leyendas. Y qué leyenda, pues de aquí es oriundo nada más ni nada menos que El Zorro. En realidad, esta está inspirada en la vida de Diego de la Vega, nacido en El Fuerte en 1795. De generación en generación, sería recordado como una suerte de Robin Hood mexicano, pues se dice que por la noche se vestía de negro para robar a los ricos y ayudar a los pobres. Además de la tradición oral, su historia ha sido inmortalizada en películas protagonizadas por artistas de la talla de Alain Delon, Luis Aguilar y Antonio Banderas.

Machaca, langostinos y coyotas: las delicias de El Fuerte
El norte de México es una joya gastronómica, y aunque hay recetas e ingredientes con presencia regional, cada pueblo tiene sus propios secretos. En El Fuerte, la machaca y el chilorio son protagonistas de muchas preparaciones. Sin embargo, quizá te sorprenda saber que también hay muy buenos pescados y mariscos que forman parte de la comida típica, como los langostinos y la lobina. No te puedes ir sin probar el guacabaqui, un caldo robusto de raíces indígenas preparado con garbanzo, elote, calabazas, zanahorias, papa, col, acelgas, carne roja y chile de árbol. De postre, destacan los tamales de piña, las pepitorias, los buñuelos y las coyotas recién hechas.

Tirolesas y puentes colgantes para gozar las vistas
Para quienes buscan una dosis de aventura y adrenalina, a las afueras de El Fuerte, Sinaloa se encuentra el Parque La Galera, a menos de diez minutos en coche desde el centro del pueblo. Además de sus preciosos paisajes naturales, aquí el atractivo son las tirolesas —son dos, cada una de 100 metros de longitud—, los puentes colgantes, los circuitos acrobáticos y el muro de escalada. También hay área de asadores y restaurante para recuperar energía.


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