Lo único mejor que caminar por un pueblito para descubrir sus calles y su vida local es hacerlo con un helado o una bebida en la mano. Ya conocemos las típicas aguas frescas de horchata, jamaica y tamarindo, pero hay un Pueblo Mágico en México que conserva una tradición milenaria de elaborar el agua fresca de origen indígena. Se trata de Comala en Colima, mejor conocido como el ‘Pueblo Blanco de América’ por sus casitas con fachadas de este color y sus bellas calles empedradas donde aún es posible disfrutar de la tradición de diversas bebidas creadas mucho antes de la conquista.


El bate de Comala, una bebida que tomaban antes de la Conquista
En esta ocasión estamos hablando específicamente del bate, una bebida que se toma bien fría para los días de calor de la zona costera de Jalisco, Nayarit y sobre todo Colima. Para elaborarla, su utilizan semillas de chía que se tuestan en el comal hasta que saltan, posteriormente se muelen en un metate a mano hasta hacerlas polvo para después mezclarlas poco a poco con agua. Después de batirlas hasta lograr una masa espesa se le agrega mucho hielo y se termina con piloncillo por encima. El resultado es fresco, con un sabor dulce y terroso al mismo tiempo.


Qué ver en la ciudad blanca mientras caminas por el centro
Mientras das la vuelta por la Plaza Principal de Comala es necesario que pruebes el sabor de esta tradición milenaria. Disfruta de las vistas del kiosko del lugar, forjado en Alemania, además de prestar atención a la escultura de Juan Rulfo sentado en una banca –mucha gente se toma la foto de recuerdo ahí–. Posteriormente, visita la Parroquia de San Miguel Arcángel, la cual es típica de las fotos de Comala. Finaliza tu visita por el andador Paseo de las Parotas, donde verás las casas de fachadas blancas, techos de teja roja y varios vendedores de bate. La mejor forma de acabar es en el Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo.


Otras bebidas ancestrales que puedes probar ahí
No solo el bate. En Comala también preparan otras aguas frescas prehispánicas como el tejuino, el cual tiene más de siete mil años de historia y está hecho a base de maíz martajado y fermentado con piloncillo. Otra de ellas es la tuba, que se elabora con la savia de los árboles cocoteros que llegaron desde Filipinas durante la Colonia. La venden en las calles en su versión natural o acompañada con cacahuates y fruta picada. Si buscas una opción refrescante con alcohol, cambia tu Coca-Cola por un ponche de Comala, hecho con tuxca macerada con granada, ciruela pasa, cacahuate o tamarindo.


