En la era de las redes sociales, hay fotos que cuentan relatos y le dan la vuelta al mundo. México está repleto de pueblos llenos de historia y tradición, y quien diga que ‘todos los pueblos son iguales’, seguramente no se ha fijado en los detalles. Ubicado en las faldas del Volcán de Fuego en Colima, Comala es un Pueblo Mágico que quedó inmortalizado en la célebre novela Pedro Páramo de Juan Rulfo en el siglo XX, y en los perfiles de Instagram de sus visitantes en el siglo XXI. Pero las fotos de Comala no son preciosas solo porque el lugar sea lindo —que sí lo es—, sino también por sus tradiciones vivas, su aprecio por la naturaleza y sus calles y edificios históricos en excelente estado.



El Pueblo Blanco de América
Esa misma gracia elegante y nostálgica que se ve en las fotos de Comala es la que se vive al pasear por sus calles. Apodado ‘El Pueblo Blanco de América’ por sus fachadas blancas con techos de teja roja, este destino ofrece un ambiente tranquilo, rústico y apacible. Muchas de las fotos más lindas de Comala se toman en el centro. En el corazón de la plaza principal hay un bello kiosco de hierro forjado rodeado de palmeras, jardines y arquitectura tradicional. Lo que no todo el mundo sabe, es que esta estructura se fabricó en Alemania y hoy es una de las postales más emblemáticas de este Pueblo Mágico en Colima.



Además del jardín principal y la escultura de Juan Rulfo, la Parroquia de San Miguel Arcángel es uno de los lugares más fotogénicos del pueblo. El edificio destaca por su estilo neoclásico, con un arco de cantera y una escultura de San Miguel Arcángel en el remate. Desde 1988, en Comala existe una Zona de Monumentos Históricos que abarca 51 cuadras con edificios construidos entre los siglos XVI y XIX. Entre ellos, figuran también el palacio municipal y el cementerio municipal.

Panorámicas del Volcán de Fuego y los cafetales
Sin duda, buena parte del encanto de Comala viene de sus paisajes naturales. Las fotos más imponentes del Volcán de Fuego se han tomado desde distintos miradores en Comala, Suchitlán y otras comunidades cercanas. Este volcán activo domina el paisaje y regala escenarios espectaculares, sobre todo al amanecer y al atardecer. A lo largo de la región hay paradores fotográficos ubicados en puntos estratégicos para garantizar las mejores tomas.

Pero además del volcán, también vale la pena capturar el idilio de la laguna y los cafetales alrededor de Comala, que también lucen mucho en las fotos. Por un lado, está la laguna de Carrizlillos, donde además hay paseos en lancha, kayak y a caballo, así como la laguna de La María, donde también se puede navegar. Por su parte, la Ruta del Café de Comala es uno de los grandes atractivos gastronómicos de la región. Además de aprender más sobre el cultivo y elaboración del café, podrás hacer tomas increíbles.


Raíces indígenas y tradiciones vivas
Finalmente, por más que Comala luzca en las fotos, este no es ni de cerca un lugar estático. La comunidad local mantiene vivas las tradiciones más arraigadas, con un fuerte legado indígena. Y es que, aunque el pueblo como tal se fundó hasta 1820, su historia se remonta varios siglos antes. Esta fue tierra de olmecas, toltecas, chichimecas, purépechas y nahuas, gente que nunca se fue a pesar de la llegada de poderes externos. El sincretismo se observa sobre todo durante las celebraciones, como la Fiesta Guadalupana cada 12 de diciembre. En esa fecha, hay bailes, peleas de gallos, corridas de toros, jaripeos, carros alegóricos y fuegos artificiales.
