Tepito es un hormiguero de personas. Calles repletas de puestos de ropa y comida, diablitos cargados de mercancía, comerciantes, compradores y un ir y venir que parece no terminar nunca. Pero en medio de ese laberinto y ese caos perfectamente organizado, basta atravesar los mercados para encontrarse con un oasis futbolero: una enorme cancha de pasto sintético, cercada e impecablemente cuidada, conocida como el Maracaná de Tepito. Sí, cuando se habla del Maracaná, la mayoría piensa en el mítico estadio de Brasil, pero la CDMX tiene el suyo escondido en este barrio bravo. Más que una cancha, este lugar es un símbolo para los vecinos y comerciantes, que al terminar la jornada se convierten en defensas, porteros o delanteros. Pero, ¿qué hace un espacio así en medio del barrio? Sigue leyendo porque su historia es fascinante.


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De panteón a cancha de fútbol
El terreno donde hoy se encuentra el Maracaná de Tepito fue originalmente el panteón de la Parroquia de San Francisco de Asís, que todavía permanece a un costado de la cancha. Pero todo cambió tras el terremoto de julio de 1957, que provocó severos daños en vecindades y construcciones antiguas del barrio, muchas de las cuales tuvieron que ser demolidas. Ese mismo año, el entonces regente de la ciudad, Ernesto P. Uruchurtu, puso en marcha un plan para retirar el comercio ambulante de las calles y construir los famosos mercados cerrados de Tepito. La combinación de las demoliciones y la reorganización del comercio dejó libre el terreno junto a la iglesia: un enorme espacio de tierra, piedras y restos de vidrio. Los jóvenes del barrio no tardaron en apropiarse de ese vacío. Colocaron dos piedras como porterías y lo convirtieron en un campo llanero que, una década después, se convertiría en el legendario Maracaná de Tepito.


¿Por qué se llama Maracaná de Tepito?
El nombre nació en los años 70, cuando México fue sede de la Copa del Mundo y Brasil levantó el trofeo con una de las selecciones más recordadas de la historia. Los vecinos de Tepito cuentan una leyenda que ha pasado de generación en generación: durante el Mundial, algunos futbolistas brasileños, entre ellos Jairzinho, Gérson, Tostão, Rivellino y el propio Pelé, visitaron la Plaza de Bartolomé de las Casas, donde se encuentra la parroquia y la cancha. Ahí, un grupo de jóvenes tepiteños se atrevió a retarlos a un partido y, según la historia, logró sacarles un aguerrido empate 2-2. La visita de aquellas figuras y la hazaña de medirse con los gigantes del fútbol brasileño hicieron que, desde entonces, la cancha fuera bautizada con orgullo como el Maracaná de Tepito.


El Maracaná que hoy presume Tepito
Tras décadas de ser una cancha de terracería, el Maracaná de Tepito ha vivido una transformación total. La primera gran remodelación fue en 2014, cuando una inversión pública permitió instalar pasto sintético, drenaje, enrejado perimetral y alumbrado para los partidos nocturnos. Siete años después, en 2021, marcas internacionales de ropa deportiva renovaron nuevamente el espacio con un diseño moderno y un pasto sintético de alta calidad que es la envidia de muchos deportivos de la capital. La cancha mide cerca de 40 por 90 metros, dimensiones que la acercan a un campo profesional de fútbol once. También cuenta con una grada con capacidad para 400 personas y una serie de murales que son el alma visual del lugar. En ellos aparecen personajes que marcaron la historia del barrio, como Pelé; el cronista musical Chava Flores; Lourdes Ruiz la famosa ‘reina del albur’, o Bernardo Hernández ‘Manolete’, campeón de goleo de la Primera División que salió de estas mismas calles.


Una cancha que sigue haciendo historia
Hoy, el Maracaná de Tepito sigue siendo semillero de futbolistas. Incluso dicen que directivos de clubes profesionales suelen visitar la cancha en busca de próximos talentos. Y aunque el fútbol es el protagonista, el complejo deportivo también alberga un gimnasio de boxeo, además de espacios para spinning y exhibiciones de boxeo amateur. Como si su historia necesitara un capítulo más, en marzo de este año parte de la Selección de Portugal visitó la cancha antes de un partido amistoso con México. Uno de esos momentos de ‘realismo mágico’ que parecen ocurrir solo en la CDMX. Que una cancha de estas dimensiones esté escondida entre los mercados y puestos ambulantes de Tepito ya la hace especial. Pero a eso se suman sus historias y leyendas que la hacen una de las canchas más singulares de la CDMX.
Dirección: Caridad 1, Tepito, Morelos, Cuauhtémoc
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