Desde la apertura de su primera sucursal hace más de 25 años, el concepto de Tori Tori ha ido evolucionando para pasar de ser un restaurante de comida casera japonesa, a convertirse en un referente en cocina nipona tradicional en el país. Aunque no fue su primera ubicación, Tori Tori Temístocles es su sucursal más emblemática. Ahí, la arquitectura cobra protagonismo y crea una atmósfera completa que enriquece la experiencia gastronómica. Ahora, este lugar abre una nueva etapa con un rostro distinto al resto. La esencia no cambia, solo evoluciona para dar pie a TORI, una propuesta de cocina japonesa contemporánea liderada por el chef Marcelo Hisaki.


TORI: la nueva expresión de Tori Tori Temístocles
Ubicado en el emblemático edificio diseñado por Michel Rojkind y renovado por Esrawe Studio, este lugar inspira una calma donde la sofisticación no es sinónimo de seriedad. La enorme terraza —que ya desde antes era una de las más bonitas de Polanco— está envuelta entre muros tapizados de plantas y resguardada bajo la sombra de los árboles. Además, ahora también ofrece vistas a la calle, pues redujeron la barda que bloqueaba la vista de la imponente fachada.


TORI es una evolución de Tori Tori que se sigue rigiendo por los mismos principios fundamentales: respeto por la cultura japonesa, dominio de las técnicas culinarias niponas y enaltecimiento del producto —tanto el importado como el nacional—. Más que una propuesta de cocina fusión, el chef Marcelo Hisaki propone ampliar el panorama a partir de una interpretación más libre, fresca y contemporánea de la gastronomía japonesa.

El mismo lugar, un nuevo menú
Tori Tori Temístocles ya ofrecía una experiencia distinta al resto de las sucursales simplemente por el edificio. Ahora, TORI tendrá un menú completamente distinto. Las pescas nacionales y otros ingredientes dialogan con la cocina japonesa sin quitarle protagonismo a la tradición. Encontramos platos como el Momotaro Maki —relleno de tartar de salmón spicy y cubierto con rib eye sellado— y sashimis de salmón con maracuyá y de atún con shiso. Por supuesto, no faltan clásicos como la sopa miso y una variedad de nigiris que presumen los pescados más frescos provenientes de granjas de pesca sustentable en el norte del país.

De postre, la tapioca con helado de lichi es el cierre perfecto que captura la nueva esencia del lugar: desenfadado, fresco y delicioso. Te recomendamos maridar todo con Tori Tori Platino, el sake de la casa que se sirve en un decantador para mantener la temperatura.

