Hablar de familia y tradición siempre nos lleva de regreso a la mesa. Mi abuela nació en Puebla en 1940, y hay recetas que ella me enseñó a mí tal como su abuela se las enseñó a ella. No se trata solo de ingredientes y procedimientos: es la complicidad en la cocina, el gozo de las sobremesas, los sabores que se adhieren a las historias que contamos mientras comemos. Aunque desearía haber tomado más notas, haber aguzado la memoria, haber prestado más atención mientras se movía con toda naturalidad entre las ollas, encontré un lugar en Puebla donde venden todas esas delicias ‘de antes’ que le dan identidad a la gastronomía poblana y que recuerdan a la casa de la abuela. Punto Gourmet es la tienda del Mural de los Poblanos donde venden productos artesanales tradicionales —moles, dulces, licores, vajillas— para sentir que viajaste al pasado.


Mamá Nena: el rompope poblano de mi tatarabuela
Aunque todas las familias tienen una receta típica que se ha heredado de generación en generación, en Puebla es muy común escuchar la frase ‘el de mi abuela es mejor’. Mi tatarabuela no inventó el rompope poblano, pero el rompope que venden en Punto Gourmet lleva su nombre. Y es que si por algo recordamos a Mamá Nena, es por su carácter fuerte y alegre que la representaba tanto en la calle como en la cocina. Así pues, este rompope tradicional poblano se caracteriza por ser intenso: 44% de alcohol que se envuelven en un perfil lácteo, cremoso y dulce. Tomarlo solo es un apapacho, pero también puedes darle un giro a tus cocteles ‘de postre’ favoritos, como el carajillo.

Tortitas de Santa Clara, mole poblano y gallinas de vidrio verde
Entrar al local de Punto Gourmet sobre la calle 16 de septiembre, a una cuadra de la catedral de Puebla, es como viajar al pasado. Sus estantes brillan con frascos de cristal, bolsas de papel estraza y cajas de colores. Aquí mi recomendación es darte el gusto de pasear: descubrir cada etiqueta, detenerte a ver los detalles, sonreír cuando algo te recuerde a tu infancia. Incluso si no creciste en Puebla, aquí el aire está cargado de nostalgia.

Entre mis productos favoritos del catálogo de Punto Gourmet están la Tortita de Santa Clara de gran formato —igual a las tradicionales en tamaño individual, pero mucho más grande para compartirla como si fuera una tarta con el relleno cremoso de pepita de calabaza—, el mole poblano en pasta —la receta de El Mural— y el Pinole de Ozolco para preparar atoles en casa. Este último pertenece a la línea Muralito, la marca del restaurante que trabaja con pequeños productores con muchísima tradición alrededor del estado. Se elabora con maíz azul de San Mateo Ozolco en las faldas del Popocatépetl, y un toque sutil a cáscara de naranja y canela.

Pero en Punto Gourmet no solo venden comida, sino también artesanías asociadas con la cocina y la mesa. Por ejemplo, gallinas de vidrio verde de distintos tamaños para guardar todo tipo de antojos. También hay piezas de cobre martillado, cuero, barro, textiles bordados en la Sierra Norte de Puebla y vidrio soplado pintado a mano para decorar tu mesa y heredarle a tus hijos y nietos estos tesoros llenos de tradición e identidad.


El souvenir ideal para llevar de Puebla
Si quieres llevarte un pedacito de Puebla y sus delicias en la maleta, Punto Gourmet es el lugar. Incluso si no tienes tiempo de visitar su tienda en el centro, tienen un espacio más pequeño en la terminal de autobuses Paseo Destino donde puedes encontrar sus productos estrella. Asimismo, si estás buscando un regalo muy especial, tienen paquetes armados para crear una armonía entre los productos en cada caja. Algunos se enfocan en destilados, otros en dulces, otros en moles y otros incluso en sales artesanales. No importa si se trata de celebrar una alianza o si quieres hacer feliz a tu tía en su cumpleaños, no hay lugar como Puebla para poner en un plato —o una caja— una fiesta completa.
