Nadie espera encontrar una obra de Gustave Eiffel en un pequeño pueblo del norte de México, pero este país nunca deja de sorprender. Ese lugar es Santa Rosalía, un Pueblo Mágico al norte de Baja California Sur que presume una hermosa iglesia diseñada por el mismo ingeniero que creó la Torre Eiffel. Además, está considerada la primera iglesia prefabricada que se instaló en México. Pero esa no es su única joya. Su pasado minero dejó un paisaje de marcada influencia francesa, con edificios históricos de madera, techos de lámina y un inconfundible aire europeo frente al Mar de Cortés. Incluso su gastronomía conserva algunos guiños franceses que han sobrevivido al paso del tiempo. Pero sigue leyendo, porque este rincón esconde muchas joyitas que vale la pena descubrir.



¿Por qué Santa Rosalía tiene un encanto francés?
Para entender por qué hay una iglesia francesa en Santa Rosalía hay que conocer un poco de su historia. Antes de llevar ese nombre, el lugar se conocía como Cachanía, por la abundancia de cachanilla, una planta típica de la región. Todo cambió en la segunda mitad del siglo XIX, cuando descubrieron importantes yacimientos de cobre y la compañía minera francesa El Boleo llegó para explotarlos. En 1885, el gobierno de Porfirio Díaz le otorgó una concesión por 50 años y, durante ese tiempo, la empresa transformó por completo el pueblo. Construyó viviendas, escuelas, iglesias y otros edificios con un marcado estilo francés para sus ingenieros, técnicos y obreros. En 1910, la comunidad adoptó oficialmente el nombre de Santa Rosalía. Pero décadas después, en 1954, la empresa cerró sus operaciones al agotar los yacimientos, lo que provocó que muchos habitantes se marcharan. Aun así, el pueblo logró reinventarse y hoy conserva 32 inmuebles históricos, muchos de ellos representativos de la arquitectura francesa conocida como estilo boleriano.


La iglesia de Gustave Eiffel que llegó a Baja California Sur
Entre todos esos edificios históricos, la Iglesia de Santa Bárbara es, sin duda, la joya de la corona de Santa Rosalía. Se trata de una estructura de hierro prefabricada diseñada por el célebre ingeniero francés Gustave Eiffel, el mismo creador de la Torre Eiffel. Fue construida por completo en Europa con piezas y láminas de hierro galvanizado, y presentada en la Exposición Universal de París de 1889 como parte de una tendencia arquitectónica que fabricaba edificios desmontables para transportarlos e instalarlos en distintos lugares del mundo. Tiempo después, la compañía El Boleo la compró, la trasladó por barco completamente desarmada hasta Baja California Sur y la inauguró en Santa Rosalía en 1895. Por eso hoy es considerada la primera iglesia prefabricada que se instaló en México.


Más joyas históricas de Santa Rosalía
Pero la Iglesia de Santa Bárbara es solo el comienzo. Otro edificio imperdible es el Museo Histórico Minero, instalado en lo que fueron las antiguas oficinas de la compañía El Boleo. Se trata de un hermoso edificio de madera construido entre 1885 y 1900 que resguarda maquinaria, planos, muebles de época, laboratorios y fotografías que cuentan el pasado industrial del pueblo. Afuera todavía se puede ver ‘El Trenecito’, una de las antiguas locomotoras mineras. También vale la pena visitar la Antigua Fundición de Minerales, donde sobreviven las enormes estructuras y chimeneas que alguna vez procesaron el cobre. A unos minutos está el Hotel Francés, un edificio del siglo XIX que conserva su estructura original de madera y sigue recibiendo huéspedes. Y si quieres apreciar mejor la influencia francesa, date una vuelta por el barrio llamado Mesa Francia donde vivieron los técnicos y funcionarios de la compañía minera.



Los sabores franceses que siguen horneándose en Santa Rosalía
Pero el legado francés de Santa Rosalía también se disfruta en la mesa. Otra parada obligada es la Panadería El Boleo, abierta desde 1901, donde todavía preparan pan con recetas tradicionales y técnicas francesas en hornos de piedra. Su pan de huevo, las baguettes, las teleras y la repostería son famosos en toda la península. Después, nada mejor que terminar el día caminando por el malecón mientras cae el sol sobre el Mar de Cortés. Santa Rosalía se caracteriza por sus costas tranquilas y sus atardeceres espectaculares. Así que ya sabes: no hace falta viajar hasta París para admirar una obra de Gustave Eiffel; basta con llegar a Santa Rosalía.


