Alrededor del mundo existen playas de arena blanca, dorada y negra, pero también hay algunas que tienen cristales. Sí, por sorprendente que parezca, existe una costa que en lugar de arena está cubierta por pequeños fragmentos de vidrio pulidos por el mar. Se trata de Glass Beach, la playa de vidrio de California que pasó de ser un antiguo vertedero a convertirse en uno de los destinos más curiosos del mundo. Aquí te contamos dónde se encuentra y por qué tiene esta apariencia tan particular.


La playa de California cubierta de fragmentos de vidrio pulidos por el mar
La playa de vidrio de California, conocida como Glass Beach o Playa de Cistal, se encuentra en Fort Bragg, en el condado de Mendocino, Estados Unidos. Forma parte de la zona costera cercana al Parque Estatal MacKerricher y se ubica a aproximadamente tres horas de Eureka y de San Francisco. Su fama se debe a que su orilla está cubierta por fragmentos de vidrio pulidos por el mar, los cuales adquieren diferentes tonalidades y parecen pequeñas piedras preciosas cuando reciben la luz del sol.

Glass Beach: la playa de vidrio que nació de un antiguo vertedero
Que esta playa tenga una costa cubierta de fragmentos de vidrio no se debe a un fenómeno natural, sino a la historia de contaminación que vivió el lugar. En 1960, esta zona era utilizada como un vertedero costero por los habitantes de Fort Bragg, donde se arrojaban botellas de vidrio, frascos, cerámicas e incluso electrodomésticos. Años después, las autoridades cerraron el vertedero y comenzaron los trabajos de limpieza. Los residuos de vidrio permanecieron en la costa y las olas del mar los pulieron hasta convertirlos en pequeños cristales.

Aunque parece una playa común, no es un lugar para nadar
En la actualidad, la playa de vidrio de California no es apta para nadar. Su oleaje suele ser fuerte, cuenta con corrientes intensas y está rodeada de rocas, además de que el agua permanece fría durante prácticamente todo el año, con temperaturas que van de los 10 a los 14 °C. Sin embargo, sí es un lugar ideal para caminar por la costa, tomar fotografías, disfrutar los atardeceres y, en ciertas temporadas, observar ballenas. La playa ya no tiene tantos vidrios como antes, ahora está prohibido retirar cualquier pieza para conservar su paisaje.

