Conocí Playa Casitas gracias a mi tío Alejandro, que después de jubilarse se compró un terreno a unos metros del mar para construir ahí su casa de retiro. Yo probablemente nunca habría llegado hasta esta playa por mi cuenta, pero tuve mucha suerte de que mi tío sí porque terminé descubriendo una de las playas más tranquilas y bonitas que he visitado en Veracruz. Y debo confesar que, antes de conocerla, yo no era muy fan de la costa veracruzana. Será que soy un poco hippie, pero me encantó que aquí no hay grandes hoteles ni multitudes: es una playa a la que llegan principalmente habitantes de la zona y de municipios cercanos. La primera vez que fuimos recuerdo que tuvimos varios días la playa prácticamente para nosotros solos, con el agua calientita, uno que otro pescador y una tranquilidad que vale más que todo. Además, está a solo cuatro horas de la CDMX.


¿Dónde está Playa Casitas y cómo es?
Para que ubiques dónde está, Playa Casitas se encuentra en el municipio de Tecolutla, en una franja costera cercana a Costa Esmeralda, una zona un poco más conocida de Veracruz. Está sobre la carretera federal 180, en el tramo Tuxpan-Poza Rica-Veracruz, así que llegar es bastante sencillo. Desde el Puerto de Veracruz es alrededor de una hora y media. La playa es de agua color verde esmeralda y arena suave, ligeramente oscura. El oleaje es relativamente moderado, sobre todo en comparación con otras zonas abiertas del Golfo. Yo pude meterme a nadar sin problema durante horas. Todo alrededor forma parte de un pequeño pueblo pesquero con infraestructura modesta, con casitas a pie de playa, algunos hoteles muy sencillos, restaurantes pequeños y tiendas de abarrotes.


Todo lo que disfruté en Playa Casitas, Veracruz
Como ya te contaba, si visitas Playa Casitas en un fin de semana regular, encontrarás un ambiente muy auténtico, local y familiar, sin nada de aglomeraciones. Puedes descansar en alguna de las palapas a la orilla del mar o simplemente caminar durante horas por la playa. Quizá en temporada vacacional alta encuentres un poco más de gente, pero nada comparado con lo que sucede en otras playas más conocidas. Otro detalle que me encanta es que Playa Casitas colinda con la desembocadura del río Bobos, también conocido como río Filobobos; del otro lado comienza el municipio de Nautla. Por lo mismo hay una zona de esteros y manglares donde algunos locales ofrecen paseos en lancha para observar aves, flora tropical y fauna de la región, como garzas y pelícanos. Mi tío, por ejemplo, tiene un par de kayaks y con ellos disfrutamos muchísimo recorrer esta zona. Y si quieres conocer algo más de los alrededores, Costa Esmeralda queda a unos 30 minutos en auto.



Qué comer y dónde hospedarte en Playa Casitas
Otra cosa que se disfruta mucho en Playa Casitas son los pescados y mariscos frescos. Al tratarse de una comunidad con una fuerte tradición pesquera, algunos de los restaurantes y palapas a pie de playa ofrecen platillos de la gastronomía veracruzana, como pescado a la veracruzana, camarones al coco o empanizados, —que son mis favoritos—, acamayas —langostinos de río—, toritos de sabores y caldo de mariscos. La mayoría de los platos se acompañan con arroz, frijoles y ensalada. Y si no tienes un tío con una casa en esta playa, no te preocupes: a lo largo de la franja costera y en el poblado hay hoteles familiares, bungalows y hasta zonas para acampar, además de tiendas de abarrotes y algunos lugares donde puedes conseguir artículos para la playa. Así que te recomiendo mucho conocer Playa Casitas y pasar unos días sencillos, rodeados de naturaleza, buena comida y mucha tranquilidad. Ojalá algún día pueda jubilarme y hacer lo mismo que mi tío: irme a vivir a una playa tan tranquila y encantadora como esta.


