Si los elotes y los esquites son tu debilidad, existe el cielo para ti: el Pueblo Mágico de Jala, en Nayarit. Famoso por cultivar los elotes más grandes del mundo, capaces de alcanzar hasta 60 centímetros de largo. Esta variedad de maíz ha convertido al pueblo en un referente agrícola y gastronómico. Y cada año esa particularidad de sus tierras en las faldas del majestuoso volcán Ceboruco son motivo de celebración para una de las fiestas más curiosas y deliciosas del país: la Feria del Elote, que está por celebrarse en agosto. Una experiencia donde las delicias se sirven en grande y un evento que invita a conectar con la tierra, la cultura del pueblo y su gente.



¿Por qué en Jala los elotes son tan grandes?
Antes de entrar en detalles, vale la pena entender por qué Jala tiene estos enormes elotes. La respuesta está en su ubicación, a los pies del imponente volcán Ceboruco —uno de los volcanes activos de México y favorito de los senderistas—, donde desde hace generaciones se cultiva un maíz excepcional. Las antiguas erupciones del volcán enriquecieron los suelos con minerales y dotaron a la tierra de una fertilidad única. De ahí surgió el maíz tipo Jala, una variedad endémica que produce mazorcas de dimensiones poco comunes. Gracias a estas condiciones, las mazorcas alcanzan tamaños sorprendentes que van de los 35 a 50 centímetros e, incluso, han llegado a medir hasta 60 centímetros de largo.


Elotes, esquites y tostadas gigantes: todo lo que se prepara con el maíz de Jala
Este maíz no solo sorprende por su tamaño, también por su sabor dulce y sus granos generosos. Con él, los habitantes de Jala han creado una gran variedad de platillos tradicionales. Están, por supuesto, los clásicos elotes hervidos o asados y los esquites, pero también gorditas, panqués y la tradicional cuala, una bebida espesa y dulce elaborada con la leche del elote tierno. Otra especialidad son las gigantescas tostadas hechas con este maíz criollo. Se distinguen por su forma alargada, similar a un huarache, y por una técnica heredada de las cocinas tradicionales, donde la masa se seca al comal o se fríe hasta lograr una textura delgada y crujiente. Lo mejor es que pueden acompañarse con una gran variedad de guisos, como pierna, carne molida, patita o trompita, además de frijoles refritos, crema, queso fresco, lechuga y una salsa especial de jitomate.



Así se vive la Feria del Elote en Jala
La mejor forma de conocer este maíz extraordinario es durante la Feria del Elote, uno de los eventos más importantes de Jala. Este año se celebrará del 8 al 15 de agosto, coincidiendo con las fiestas patronales de la Virgen de la Asunción, y la entrada es completamente gratuita. Durante ocho días, el pueblo reunirá a productores, artesanos, comerciantes y cocineras tradicionales que prepararán una gran variedad de platillos elaborados con elote, como tamales, esquites, elotes asados, gorditas, pan de elote, atole, postres y muchas otras recetas que reflejan la importancia de este cultivo para la región. También es una oportunidad para comprar productos locales y conocer de cerca el trabajo de los agricultores. El momento más esperado llega con el Concurso del Elote Más Grande del Mundo, una competencia que sorprende a cualquier visitante y que, además, contribuye a preservar esta variedad única, reconocida por la CONABIO. La fiesta se completa con danzas, música y actividades culturales.


¿Qué ver y hacer en Jala?
Además de disfrutar de los elotes gigantes, vale la pena aprovechar la visita para recorrer el Centro Histórico de Jala, declarado zona de monumentos por el INAH. Perderse entre sus calles empedradas y visitar la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción, una de las construcciones más emblemáticas del pueblo. Muy cerca también se encuentra la Antigua Capilla de San Francisco de Asís, conocida por los habitantes como ‘La Iglesia Viejita’, una construcción del siglo XVI que conserva buena parte de su estructura original. Pero si lo tuyo es la naturaleza, también puedes explorar el volcán Ceboruco, que es ideal para hacer senderismo entre coladas de lava petrificada y fumarolas, o visitar la cascada El Salto de Jomulco durante la temporada de lluvias. Jala es de esos lugares que primero conquistan por el estómago, pero terminan enamorando por su historia, sus paisajes y su gente.
Foto de portada: Amunches



