En el estado de Colima, al pie del imponente Volcán de Fuego, está uno de los Pueblos Mágicos más entrañables y literarios de todo México: Comala, conocido como el ‘Pueblo Blanco de América’ por sus casas encaladas de blanco y sus tejados a dos aguas alineados alrededor del zócalo. Es escenario real de una de las novelas más importantes de la literatura mexicana, ambientada durante la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera, que este año regresó al centro de la conversación tras estrenarse su adaptación en Netflix. Además de su carga literaria e histórica, Comala tiene un ambiente tranquilo, calles empedradas, cafeterías donde se sirve el café de olla en jarras de barro y fondas donde el ponche de granada es prácticamente el equivalente local al Aperol Spritz italiano. Es la escapada ideal para amantes de la literatura y de la buena mesa.

Las casa blancas y arquitectura colonial
Comala se caracteriza por sus calles principales empedradas: Progreso, Capitán Llerenas y Leona Vicario, todas alineadas con portales de soportales y casas blancas encaladas cuyos tejadillos rojos hacen contraste perfecto con las buganvilias que trepan por las fachadas. El Zócalo se acompaña por la Parroquia de San Miguel Arcángel, un templo del siglo XIX con torres blancas que se ven desde varios puntos del pueblo. Los portales del zócalo albergan cafés y fondas tradicionales donde los duranguenses locales conviven con turistas literarios, académicos y viajeros que llegan atraídos por la fama de las páginas escritas por Juan Rulfo. Al fondo del paisaje siempre está el Volcán de Fuego, uno de los más activos de México, que en días despejados puedes ver soltando pequeñas fumarolas grises al cielo azul.


El ponche de granada y su buen café de olla
La bebida emblema de Comala es el ponche de granada, una preparación artesanal a base de jugo de granada silvestre, aguardiente y azúcar, servida bien fría en pequeños vasitos de cristal y considerada una de las bebidas artesanales más finas de México. Existen versiones con guayaba, tamarindo, café, membrillo y coco, todas elaboradas en las cocinas locales según recetas familiares. En los portales del zócalo también se sirve el famoso café de olla en jarras de barro con canela, piloncillo y clavo, uno de los rituales matutinos favoritos de los locales. Y aquí viene la tradición única de Comala: al pedir un ponche o café en las fondas típicas, te sirven comida corrida completamente gratis con antojitos como sopitos, tostaditas, taquitos dorados, chile de coco, tamales y frijolitos.

La ruta del café y actividades literarias para amantes de los libros
Comala es cuna de una de las zonas cafetaleras más importantes del occidente mexicano, y desde el pueblo salen recorridos de la Ruta del Café que incluye la Hacienda Nogueras, restaurada como museo y espacio cultural, la comunidad de Suchitlán con sus tradiciones ceremoniales, y las fincas de la Zona Norte Cafetalera donde puedes catar café directamente con productores. También vale la pena visitar el Museo Alejandro Rangel Hidalgo, dentro de la Ex-Hacienda de Nogueras, dedicado al pintor colimense reconocido por diseñar las tarjetas navideñas de UNICEF durante décadas. Los amantes de la literatura pueden acompañar el recorrido con la lectura de las obras rulfianas en los cafés del zócalo, hacer tours literarios guiados y visitar bibliotecas locales con ediciones especiales de la novela y sus adaptaciones cinematográficas.

Cómo llegar y dónde hospedarse
Desde el aeropuerto de colima son unos 30 minutos en auto o taxi hasta Comala. Otra opción es volar a Guadalajara y manejar 3 horas y media hasta el pueblo. Para hospedarte, las mejores opciones son hoteles boutique en casonas coloniales restauradas como Hacienda San Antonio, y varios Airbnb en casas coloniales dentro del propio Comala. Lo ideal es quedarse al menos dos noches para poder recorrer el pueblo con calma, hacer la Ruta del Café, subir al Volcán Nevado y darte tiempo para leer un buen libro en algún portal del zócalo con un café de olla en la mano.

