En épocas de frío, cuando el viento sopla incesantemente y la llovizna hiela las calles, lo único que puede calmar nuestra piel de gallina y el temblor de nuestras piernas es un café de olla. La amargura del café mezclada con la dulzura característica del piloncillo se siente como un abrazo calientito en medio del frío. Pero, ¿qué pasa cuando el frío se va y da paso al calor aplastante de abril a septiembre? Es una pena tener que evitar el delicioso sabor del café de olla durante los meses calurosos. Por ello, el café de olla frío ha revolucionado nuestros paladares y nuestra experiencia en la primavera y el verano.

Café revolucionario
Aunque hay algunos que afirman que Moctezuma tomaba una infusión de miel de abeja, cacao y maíz, el café de olla como lo conocemos data de la Revolución Mexicana. Se cuenta que las mujeres que acompañaban a los soldados en el conflicto civil, las «Adelitas», empezaron a crear bebidas que fueran fáciles de preparar y que ofrecieran calor y energía. Así, mezclaron la cafeína del café y las calorías del piloncillo para una preparación sencilla y que les diera fuerza a los soldados. Así, en grandes ollas de barro, las mujeres cocinaban el café durante las noches de frío en preparación para las batallas. Con el tiempo, el café de olla se convirtió en una tradición mexicana.

La receta original
El café de olla toma su nombre de las ollas de barro con las que se suele preparar. De acuerdo con las recetas tradicionales mexicanas, el barro, al ser poroso, distribuye el calor suavemente, aparte de que le da un sabor profundo y ahumado que caracteriza al café de olla. Primero, en la olla de barro se debe poner un litro de agua y 2 rajas de canela hasta hervir, creando un té de canela aromático. Luego, se endulza el té con unos pedacitos de piloncillo al gusto que se deben deshacer en el agua caliente. Finalmente, se agregan 6 cucharadas de café y se revuelve durante el hervor para que todo se integre bien. Después de esperar 3 minutos para que se asiente, la mezcla se cuela y está lista para servirse.

Una opción fresca
Hoy en día, el café de olla se disfruta en cualquier restaurante mexicano y sobre todo en el otoño e invierno, durante la época de frío. Sin embargo, las personas aficionadas al sabor de esta bebida han ido encontrando formas de disfrutar de éste en cualquier época del año. De ahí nace el café de olla frío. En teoría, la receta es la misma, pero en lugar de servirse caliente, se deja enfríar y se le agregan hielos. Hay algunas recetas que recomiendan el extracto de naranja o incluso hielos de naranja para incrementar la frescura del café sin que impacte en el sabor original. Hay quienes lo toman en forma de latte, aunque no es muy común, pues se diluye la profundidad del sabor.

Dónde lo puedes encontrar
Al ser una receta relativamente nueva y poco común, no muchos lugares ofrecen esta opción. Uno de los lugares es el Café Jarocho, en Coyoacán, aunque debe ser un pedido especial. El Azul Café, también en Coyoacán, tiene la opción de pedir café de olla y café de olla frío para los días de calor. El lugar que más te recomendamos para probar esta innovadora receta es Pimienta Bakery, en la colonia Condesa. Aquí, te sirven el café de olla veracruzano para el verano, preparado con otras especias como clavo y anís.

¡Come, disfruta y comparte!
