Hay paisajes naturales por los que vale la pena viajar. Uno de ellos son las bioluminiscencias en la bahía de La Parguera en Puerto Rico. Aunque este fenómeno es imponente por sí mismo, en este destino se vive una experiencia completa. Y es que además de admirar las aguas brillantes y el cielo estrellado desde una lancha, esta es la única playa con bioluminiscencia en Puerto Rico donde está permitido meterse a nadar. Así, el cielo y el mar se iluminan en un espectáculo en el que puedes, literalmente, sumergirte.


La Parguera: una villa costera en el Caribe
Ubicado en el sur de la isla, La Parguera es una pequeña villa costera muy cerca del pueblo de Lajas, a dos horas de San Juan, la capital de Puerto Rico. Aunque por la noche la bioluminiscencia y la fiesta se roban los reflectores, durante el día también hay un ambiente bohemio donde el plan es practicar algún deporte acuático, relajarse sobre la arena o pasear por el paseo marítimo. Aunque el destino es pequeño, no faltan hoteles y restaurantes para armar un viaje completo a esta esquinita del Caribe.


Bioluminiscencia: el fenómeno que ilumina el agua
La bioluminiscencia es un fenómeno natural impresionante de ver, y más aún cuando entiendes el proceso que lo detona. Y es que así como las luciérnagas en el bosque, el brillo en la superficie del mar es producto de la presencia de microorganismos llamados dinoflagelados. Al agitarse las aguas, estos microorganismos secretan sustancias que se combinan y generan una luz fría que ilumina las olas. No es necesario demasiado movimiento: basta con el oleaje, el paso de una lancha o el pataleo suave de un nadador para encender el mar. La presencia de manglares rojos también es crucial, pues estos producen los nutrientes de los cuales se alimentan los dinoflagelados.

A pesar de que hay otros lugares en el mundo donde sucede —en México, puedes observarlo en distintas playas—, lo que hace La Parguera un destino especial es lo que acompaña al espectáculo. En primer lugar, está permitido nadar por la noche, salvo cuando hay luna llena. Asimismo, hay distintos servicios de lanchas y kayaks que parten desde la playa rumbo a mar adentro a partir de las 7:30 p.m. El recorrido dura aproximadamente 45 minutos, e incluso hay touroperadoras que ofrecen catamaranes con piso de cristal. Lo mejor es que, al tratarse de una isla más bien alejada, no hay tanta contaminación lumínica en el cielo, por lo cual es posible observar las estrellas y hasta la Vía Láctea.


