Frente al Parque Lincoln, en una de las casonas más icónicas de Polanco, está Blanco Castelar. Un restaurante que lleva nueve años destacándose en la escena culinaria de la zona. Pero incluso los restaurantes con un lugar ganado necesitan renovarse, y eso es justamente lo que está haciendo Blanco: darle una nueva cara a su propuesta sin perder la esencia que lo ha definido. En una ciudad donde la oferta gastronómica es cada vez más grande y exigente, diferenciarse y salir de la zona de confort es casi una obligación. Con esto en mente, los chefs del grupo mantienen el concepto de cocina mediterránea pero ahora con una propuesta más relajada, abundante y pensada para compartir, donde el producto mexicano de gran calidad sigue siendo protagonista. Recientemente fuimos a probarla y podemos decir que la pasamos demasiado bien.


Una carta renovada con producto mexicano y cocina para compartir
A la renovación de Blanco Castelar se suma su restaurante ‘hermano’, Blanco Colima, en la Col. Roma. Aunque ambos mantienen su propia identidad, ahora comparten una misma carta y una nueva etapa cuyo reto es evolucionar sin perder aquello que los ha definido. La propuesta, desarrollada por Mike Dávila, chef ejecutivo de Grupo Carolo, y Alfredo Carbajal, chef de ambos restaurantes, apuesta por una cocina más relajada y pensada para compartir. ‘Con el nuevo menú buscamos un tipo de comida comfort food, family style, recuperar la idea esencial de Blanco de reunirse alrededor de la mesa’, nos explicó Alfredo. La renovación también está en los ingredientes. El equipo ha trabajado directamente en la búsqueda de productores mexicanos de calidad como Pesca con Futuro y Comepesca. También han puesto atención en la trazabilidad de quesos y lácteos, con productos provenientes de cuencas productoras como La Laguna y Texcoco.


Las nuevas entradas que llegan a Blanco Castelar
Al interior de esta hermosa casona en Polanco, entre la escalera adosada, columnas salomónicas, candiles de hierro y ornamentación novohispana, es donde llega a la mesa la reciente propuesta. Entre las nuevas entradas encontramos el tartar de atún aleta azul, acompañado de caviar de esturión Ossetra, carpaccio de aguacate y vinagreta de limón. La propuesta del mar sigue con un callo de hacha exquisito, acidito y muy fresco, servido con leche de tigre, aceite de chile serrano y manzana verde. Para compartir también están las aceitunas con burrata ahumada, pesto genovés, pistache y limón amarillo, una combinación de notas cremosas, herbales y ahumadas que nos encantó.


El Filete Wellington, la nueva estrella de la carta
En los platos fuertes, la carne cobra protagonismo con el steak tartar de filete de res prime, vinagreta de alcaparra y papas Saratoga. Además de las chalupas de filete prime con manchego semicurado y pimientos de piquillo. Pero uno de los grandes protagonistas es el Filete Wellington para compartir: 400 gramos de lomo de res con duxelle de hongos, prosciutto y espárragos a la mantequilla. El chef nos contó que decidieron integrarlo después de que fuera uno de los platos más exitosos de su menú de Año Nuevo y varios clientes pidieran que regresara. Por su tamaño, es perfecto para compartir entre dos.


Los clásicos que se quedan y nuevos postres por compartir
Eso sí, la renovación no significa despedirse de los favoritos de casa. Los clientes todavía encontrarán los ravioles de pato, los betabeles, el crudo de hamachi con ponzu y puré de serrano, el pulpo Punta Mita y el pescado a la sal, que se mantienen entre los platos más pedidos. Y para cerrar, la carta suma cuatro nuevos postres. El fondante de manchego con helado de vainilla juega con el contraste entre lo dulce y lo salado, mientras que la Sorpresa de limón, con ganache montée de chocolate blanco y limón Eureka confitado, fue de nuestros favoritos por su frescura. También está la Trufa de chocolate con helado de caramelo y salsa de chocolate, perfecta para los más golosos, y una Tarta Tatin de manzana caramelizada en mantequilla, hojaldre y helado de vainilla. Son postres abundantes, también pensados para compartir. Si ya era un buen lugar para comer, esta nueva carta nos da más motivos para seguir regresando.
Dirección: Av. Emilio Castelar 163, Polanco III Secc, Miguel Hidalgo



