Veracruz es un gran productor de chile, café, naranja, vainilla y luffa, un fruto seco y fibroso con el que se elaboran los famosos zacates y estropajos. San Andrés Tuxtla es uno de los pocos pueblitos donde esta tradición todavía se mantiene y sus habitantes lo usan como parte de su día a día. Hace poco visitamos el lugar para conocer de cerca este proceso y ver, paso a paso, cómo se crea un zacate de manera artesanal, además de descubrir la tradición y el valor que hay detrás de cada pieza.

En San Andrés Tuxtla todavía se elaboran zacates de luffa
El zacate de luffa es uno de esos objetos que forman parte de la vida cotidiana de muchos mexicanos. Aunque puede encontrarse en distintas regiones del país, incluso en mercados y tianguis de la Ciudad de México, San Andrés Tuxtla, Veracruz, destaca por mantener viva esta tradición. Aquí todavía hay familias que se dedican a transformar la luffa en zacates y estropajos,. Y siguen transmitiendo los conocimientos y las técnicas de este oficio de una generación a otra.


El zacate se obtiene de la luffa, una planta trepadora
Cuando visitamos San Andrés Tuxtla, ubicado en la región de Los Tuxtlas, a unas tres horas del Puerto de Veracruz, encontramos en sus calles varios puestos ambulantes que vendían este tradicional estropajo. Aunque hoy lo utilizamos para bañarnos y exfoliarnos la piel, o para lavar los trastes y distintas superficies de la casa, poco sabemos sobre de dónde proviene. La luffa, también conocida como Luffa aegyptiaca, es una planta trepadora que pertenece a la familia de las cucurbitáceas. La misma a la que pertenecen el calabacín, el pepino y la calabaza. Cuando el fruto está en su punto máximo de maduración, se seca por dentro y adquiere una textura fibrosa, de donde se obtiene el zacate.

Los zacates de luffa se hacen a mano: aquí el paso a paso
Durante nuestra visita pudimos conocer de cerca cómo los artesanos elaboran los zacates y estropajos. Todo comienza con el fruto de la luffa, que debe estar completamente maduro y seco. Cuando adquiere tonalidades amarillas y marrones, los artesanos retirarn la cáscara a pequeños golpes. Luego extraen las semillas que aún quedan en el interior y después se obtiene la fibra. Esta se lava y se deja secar al aire libre antes de darle su forma final. Se puede convertir en un zacate para el baño, estropajos de cocina y exfoliantes. Es un producto económico y amigable con el medio ambiente.

