Pocos lo imaginarían, pero uno de los bosques más queridos del sur de la CDMX solía ser un tiradero de escombros. Por suerte, alguien le vio potencial y hoy el Bosque de Tláhuac es uno de los espacios más emblemáticos de la alcaldía, y definitivamente el destino favorito para pasar la tarde de domingo desde hace ya varias generaciones. Se ubica al borde del volcán Teuhtli y es un refugio natural inmenso de 270 hectáreas, con áreas verdes, espacios para la recreación y una gran variedad de flora y fauna. Nos encanta que esté al sureste de la ciudad, perfecto para salirnos un poco del cuadro de siempre, e ideal para quienes viven por la zona como para los que disfrutan descubrir nuevos rincones llenos de naturaleza y lejos de las zonas más transitadas.

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La increíble transformación del Bosque de Tláhuac
Antes de contarte todo lo que puedes disfrutar aquí, vale la pena echar un vistazo a su historia, porque el Bosque de Tláhuac es un gran ejemplo de cómo un espacio puede transformarse por completo. Tras el terremoto de 1985, este lugar, donde ‘no había nada’, se convirtió en el destino de toneladas de escombros. Con el tiempo, la zona fue quedando en el abandono, hasta que surgió la idea de convertirlo en un bosque urbano. Así comenzó el proyecto que, tras varias rehabilitaciones e inversiones, abrió sus puertas en 1992 como un espacio para el disfrute de todas las familias. Hoy no solo es un espacio recreativo, también es refugio de aves migratorias y biodiversidad, y sus árboles ayudan a recargar los mantos acuíferos de la ciudad, razón que fue recientemente declarado Área Natural Protegida.


Todo lo que puedes hacer en el Bosque de Tláhuac
Ahora sí, ¿qué se puede hacer en el Bosque de Tláhuac? Muchísimo, por eso es tan popular entre las familias. Una de sus principales atracciones es el lago, perfecto para dar paseos en lancha y disfrutar del paisaje mientras ves pasar a los patos, algunos llegan en temporada de migración. También hay pistas para correr: un circuito de 4 km, otro de 1.1 km y hasta una pista de 400 metros. Si prefieres pedalear, hay senderos para bici y renta de bicicletas dobles. Alrededor de estas rutas encontrarás canchas de básquet, fútbol y varias áreas con juegos para niños. Otra joyita del Bosque de Tláhuac es su alberca olímpica ‘Bicentenario de la Independencia’, donde se dan clases de natación y para quienes buscan mantenerse en forma.



Planes inesperados en este pulmón de la CDMX
Y eso no es todo. Una de las sorpresas del Bosque de Tláhuac es su pista de hielo permanente llamada Mujeres Ilustres, donde se imparten clases de patinaje y puedes deslizarte por un precio mucho más accesible que en otras pistas de la ciudad. También está La Granja Feliz, ideal para los peques, con animalitos como conejos, patos, gallos, vacas, venados e incluso avestruces. La entrada cuesta solo 5 pesos. Si te gusta la botánica, no te puedes perder el Cactario, donde se exhibe la diversidad de especies del desierto. Y si lo tuyo es el arte y la cultura, dentro del bosque está el FARO Tláhuac, un espacio cultural donde se imparten talleres, actividades infantiles y exposiciones, además de la Sala de Artes con teatro, danza, cine y más eventos. El bosque también cuenta con servicios básicos como estacionamiento, baños, áreas de picnic, biblioteca y lo mejor es que también puedes llevar a tu mascota. Está abierto de martes a domingo, de 6:00 a 18:00 horas, y la entrada es completamente gratuita.
Dirección: Av. la Turba s/n, Miguel Hidalgo, Tláhuac
Página: tlahuac.cdmx.gob.mx/bosque-de-tlahuac



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