Sí, el año arrancó intenso, entre temblores y noticias que no dan tregua, pero todavía estamos a tiempo de empezarlo como queremos: bajarle al ruido, escuchar al cuerpo y regalarle un respiro a la mente y al espíritu. Y para eso no hace falta ir muy lejos. A poco más de una hora de la CDMX, en Tepoztlán, encontramos el lugar perfecto para reconectar desde la calma: el Spa de Casa Fernanda, un santuario dedicado a la relajación y la sanación, pensado para habitar el cuerpo con ligereza y cariño. Casa Fernanda es un hotel boutique de solo 14 habitaciones —aunque lo de ‘hotel’ no está implícito en el nombre porque la idea es que te sientas cómodo y seguro, como en casa, sin prisas ni obligaciones—. Este año cumple 15 años en Tepoztlán y, desde que abrió, nunca ha intentado colonizar ni invadir, sino armonizar con el pueblo y la naturaleza que lo rodea. Pero sigue leyendo y vas a entender por qué este lugar es perfecto para darle descanso al cuerpo.


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El spa de Casa Fernanda: qué incluye y cómo se vive
El spa es la cereza del pastel de todo el complejo de Casa Fernanda y está abierto tanto a huéspedes como al público en general. Desde que entras, todo se siente armónico: los sentidos empiezan a bajar el ritmo desde el oído, la vista y el olfato. Las instalaciones son de primer nivel y cada experiencia comienza en su llamada ‘alberca de vitalidad’, pensada para preparar el cuerpo y los sentidos antes de cualquier tratamiento. Es una especie de jacuzzi amplio, con borbollones y jets de hidromasaje del que cuesta trabajo salir. A un costado se encuentran la regadera de sensaciones, el vapor y el sauna. Si optas por el temazcal, aquí cuentan con su propio temazcalli, construido de acuerdo con la cosmovisión y los rituales de los pueblos originarios. El dueño nos contó que quienes lo levantaron trabajaron en sincronía con el movimiento de la luna, con la intención de que el espacio ayudara a sanar a quienes lo usen. Los tratamientos están profundamente ligados al poder restaurador de la naturaleza y las terapeutas mantienen una conexión especial con las tradiciones de Tepoztlán. Hay desde masajes corporales y faciales, hasta temazcal guiado, hidroterapia y experiencias holísticas. Y lo mejor es que aquí no hay prisa: al terminar tu tratamiento, puedes quedarte en el área de relajación, donde te consienten con una taza de té.



Cómo es hospedarse en Casa Fernanda
Si tienes oportunidad de quedarte aunque sea una noche en Casa Fernanda, nuestra recomendación es que lo hagas. Al centro del hotel se alza un hermoso y enorme árbol de ciruelo que decidieron respetar porque, como dice Arturo, el dueño, ‘el árbol llegó antes que nosotros’. Las habitaciones se distribuyen alrededor de él, regalando vistas a su copa desde distintos ángulos. Son amplias, luminosas y muy cómodas, donde se nota el cuidado en cada detalle, y todas cuentan con su propia terraza privada. Predominan la madera en muebles y rincones, así como tonalidades crema que aportan una sensación de pureza. La decoración apuesta por materiales 100 % mexicanos y por una relación directa con los artesanos: haylámparas tejidas en Tzintzuntzan, cortinas de telar de Michoacán, hamacas de Chiapas y baños donde un tronco de madera funciona como base del lavabo. A esto se suman piezas y artesanías provenientes del Estado de México, Tlaxcala y Oaxaca, dejando claro que el arte y el cuidado están presentes en cada rincón. Como plus, cada estancia incluye desayuno continental.



La Veladora, el restaurante de Casa Fernanda
Otra joya de Casa Fernanda es su restaurante La Veladora, que recientemente fue remodelado. El espacio es tan especial como su propuesta: solo tiene una pared y, al frente, un hermoso jardín con fuentes, donde el sonido del agua acompaña las comidas. En esa única pared se despliega una cuidada colección de piezas artesanales, cada una con una historia especial para Casa Fernanda. Aquí la cocina es mexicana, con una interpretación creativa y respetuosa de la tradición morelense. Trabajan de la mano con pequeños productores y agricultores comprometidos con la salud de la tierra, y el restaurante se ha convertido en un verdadero hervidero gastronómico en Morelos, con chefs invitados que comparten los valores del proyecto: amor por la tierra y respeto por los productos y por quienes los trabajan.


Durante nuestra visita coincidimos con una colaboración con el restaurante Xokol de Guadalajara, donde los chefs invitados Óscar Segundo y Xrysw Ruelas, junto con Sofía Antillón, chef de la casa, presentaron un exquisito menú degustación de seis tiempos, marcado por el respeto a la milpa y técnicas ejecutadas con gran precisión. Sin duda, La Veladora es un gran lugar para comer en Tepoztlán: desde el desayuno hasta la cena y, aun si no te hospedas en el hotel, vale mucho la pena ir a conocerlo.



Un refugio para desconectarte en Tepoztlán
Otro espacio que se disfrutan mucho en Casa Fernanda es su nueva terraza, desde donde se tiene una vista espectacular del pueblo de Tepoztlán y del cerro del Tepozteco. Aquí la sensación es de aire puro y fresco, con sillones cómodos para sentarte a disfrutar el momento y mesas al centro que, por la noche, se transforman en chimeneas cuando baja la temperatura. Para acompañar, se sirven tragos y cócteles de autor que hacen aún más agradable la experiencia.

La piscina es otro pequeño santuario, escondido entre los árboles. No se trata con cloro, sino con sal de mar, lo que la hace más amable para el cuerpo y la respiración. Hay camastros dentro de la alberca y en el jardín, además de una vista hermosa hacia el Tepozteco desde ahí que invita a quedarse horas. Y si las artesanías de Casa Fernanda te conquistan,también cuentan con una boutique con piezas seleccionadas de distintos puntos del país: tapetes de Tlaxcala y piezas únicas de Michoacán y Oaxaca. Casa Fernanda entiende muy bien la magia de Tepoztlán y se integra con naturalidad a su energía: un lugar perfecto para escaparte de la ciudad, del ruido, de las preocupaciones… y refugiarte, aunque sea por unos días, en un espacio verdaderamente sanador.


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