Hay experiencias gastronómicas que se extienden mucho más allá de la cena, y Olivea Farm To Table en el Valle de Guadalupe es una de ellas. La filosofía de Olivea se cimienta en la sustentabilidad y la hospitalidad. Se trata de un amor profundo por el valle y su gente, pero también por los viajeros que vienen desde lejos a descubrir sus virtudes. Es por ello que, tras la apertura del restaurante en 2023, y más aún después de la estrella Michelin otorgada en 2025, se decidió hacer una ampliación a las instalaciones para hacer de Olivea una experiencia para degustar con calma, desde el confort y la serenidad. Así nació Casa Olivea: un hotel gastronómico boutique de 14 habitaciones concebido como una extensión del restaurante y del paisaje, con su propio café —también farm to table—, alberca y canchas de pádel.


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Olivea Farm To Table
Bajo la dirección del chef ejecutivo Daniel Nates, el equipo de Olivea Farm To Table busca reconciliar la alta cocina con la sustentabilidad. La tarea no es sencilla por la propia naturaleza de esta propuesta tan refinada, pues muchas veces, cuidar el rigor de la técnica y la calidad del ingrediente se traduce en una gran cantidad de desperdicios. Pero aquí el equipo hace verdaderas proezas para redefinir el fine diningdesde la raíz, y para ello, la creatividad es un factor fundamental que salvaguarda la elegancia, el producto y la congruencia.

Olivea Farm To Table tiene 40 asientos, y cada visita inicia en el huerto frente al restaurante. Ahí mismo se cultivan buena parte de los ingredientes que se utilizan en la cocina —de hecho, el equipo de cocina trabaja muy de la mano con el de agronomía para diseñar los menús y el plan de siembra a la par—. Hay una jerarquía de prioridad muy clara al momento de elegir los ingredientes: primero lo que viene del Huerto Olivea, después lo que viene de Ensenada, después, de la península de Baja California, y finalmente, ingredientes de otras regiones de México. Esto da pie a un menú degustación en constante evolución, el cual se puede maridar con vinos de la región —incluídos los del propio Viñedo Olivea—, y próximamente, coctelería sin alcohol con ingredientes del huerto.

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Casa Olivea: el hotel del restaurante
Ahora bien, las 14 habitaciones de Casa Olivea fueron concebidas como una extensión del restaurante. Eso quiere decir que la idea es que los huéspedes sean también comensales, al menos una noche de su estancia. La gran virtud de Casa Olivea es que permite al huésped vivir el ecosistema en carne propia, despertar en el valle que nutre cada ingrediente que se sirve en la mesa, y evitar los viajes largos después de la cena. Por supuesto, el principio de sustentabilidad que rige al restaurante también rige al hotel, con materiales pensados en preservar la continuidad del entorno, y un diseño que optimiza el uso de agua y energía.


Al centro de las habitaciones se encuentra la alberca, y frente al restaurante, dos canchas de pádel disponibles para los huéspedes. Ahí mismo te pueden prestar las raquetas y la pelota. Asimismo, Café Olivea se integra a la propuesta con una visión más cotidiana pero igual de cuidadosa. Ofrecen café de especialidad y platillos de temporada que también se rigen por los ritmos del campo. Además, el pan dulce se hornea cada mañana bajo la dirección del chef repostero Jesús Zazueta, quien hace magia para crear panes ultra reconfortantes que además se aseguran de aprovechar todo lo que sale del huerto. Con todo este ecosistema, vale la pena mencionar que Casa Olivea también es parte de la Guía Michelin.


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