Muchos creen que conocer Cholula es solo subir a su gran pirámide y visitar sus numerosas iglesias, pero también hay que sentarse a la mesa para descubrir este destino. Aunque Puebla es uno de los grandes referentes culinarios de México, Cholula tiene sabores propios que forman parte de su identidad. Aquí, los ingredientes de la milpa y los productos de la región volcánica dan vida a platillos, antojitos y recetas tradicionales que forman parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Así que, si estás planeando una visita o piensas volver, te contamos qué tienes que probar en Cholula la próxima vez que lo visites.


Sopa cholulteca y cecina: los sabores más tradicionales de Cholula
Uno de los emblemas culinarios más arraigados de Cholula es la sopa cholulteca, preparada con elote tierno, calabacitas, flor de calabaza y rajas de chile poblano. Algunas versiones también llevan caldo de pollo y epazote, que le aportan un aroma delicioso. Es una sopa reconfortante que refleja la abundancia agrícola del valle. Puedes probarla en varios restaurantes del centro, como Mesón Garibaldi Poblano, uno de los lugares más queridos de San Pedro Cholula, especializado en cocina poblana tradicional y casera. Otro platillo que vale la pena probar es la cecina, que destaca por su calidad y suele servirse con queso fresco o de hebra artesanal, nopales, guacamole y tortillas hechas a mano.


Memelas gigantes y tamales de frijol: antojitos callejeros
Entre los antojitos más representativos de Cholula están las famosas memelas gigantes, conocidas como ‘Orejas de Elefante’. Miden entre 30 y 40 centímetros de diámetro y se preparan con una tortilla de maíz que se extiende a mano y se cuece en el comal. Su forma ovalada recuerda a la oreja de un elefante y se cubre con salsa roja o verde, cebolla picada y queso fresco desmoronado. También es común acompañarla con cecina o alguna otra carne. Puedes encontrarlas en los mercados municipales, como el Cosme del Razo, donde también vale la pena buscar otro clásico de la zona: los tamales de frijol. Se preparan con masa de maíz mezclada o rellena de frijoles negros tiernos.


Espuma de cacao, mole poblano y chiles en nogada: clásicos que hay que probar
También hay que probar la espuma de cacao, una bebida fría preparada con cacao tostado, maíz y canela. Se bate a mano con un molinillo hasta formar una capa espesa de espuma en la superficie. El resultado es una bebida refrescante y equilibradamente dulce. Por supuesto, en Cholula también se disfruta el mole poblano, uno de los grandes clásicos de la gastronomía del estado. Mientras que durante la temporada de julio a septiembre, los chiles en nogada ocupan un lugar especial en las mesas, preparados con ingredientes de temporada y productos de los huertos de la región. Para probar estos y otros platillos, puedes visitar Milli Cocina de Maíces, cerca de la antigua estación de tren, un proyecto dedicado al rescate y la revalorización de las variedades de maíz nativo de México. Otra opción es Ciudad Sagrada, que ofrece cocina mexicana y regional en un bonito jardín; o Mesón Garibaldi Poblano, en el centro de San Pedro Cholula, ideal para desayunar o comer antojitos y platillos típicos poblanos.



Qué hacer en Cholula después de probar su gastronomía
Ya que hayas probado estas delicias, entonces sí puedes recorrer Cholula con calma. Entre las visitas imprescindibles está la Gran Pirámide de Cholula, considerada la más grande del mundo por el volumen de su base. En la cima se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, desde donde puedes disfrutar una hermosa vista del Popocatépetl. Aunque los túneles de la zona arqueológica permanecen cerrados por mantenimiento, puedes visitar el Museo de Sitio y recorrer el área abierta al público. También vale la pena conocer algunas de sus iglesias, aunque el famoso dicho dice que hay 365 —una por cada día del año— es un mito: existen alrededor de 38 a 40 templos parroquiales. Entre los más destacados están el Ex Convento de San Gabriel, la iglesia de Santa María Tonantzintla, famosa por su barroco indígena, y San Francisco Acatepec, cuya fachada combina talavera policromada y ladrillo rojo. Así que ya lo sabes: Cholula no solo tiene historia y arquitectura que admirar, también una gastronomía que merece su propio recorrido.
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