Es hermoso que un árbol sea lo que distingue a todo un pueblo, el lugar donde la mayoría de sus habitantes dio su primer beso y que, por eso, se considera el rincón más romántico de la localidad. Hablamos de El Sabino de Zimapán, un monumental ahuehuete que destaca como un ícono del Pueblo Mágico de Zimapán, en Hidalgo. Se le considera uno de los árboles más grandes de México, y según dicen, tiene varios siglos de antigüedad. Los locales disfrutan pasar la tarde bajo su sombra, mientras que visitantes de diversas partes vienen a admirar su impresionante porte y la historia cultural que lo rodea. Más que un árbol, es un testigo silencioso del crecimiento y la vida del pueblo, y verlo al menos una vez se siente casi obligatorio.


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Por qué el Sabino de Zimapán es tan único
El Sabino de Zimapán tiene entre 300 y 500 años de edad y su nombre científico es Taxodium mucronatum, aunque es más conocido como ahuehuete, que en náhuatl significa ‘árbol que nunca envejece’. Alcanza los 25 metros de altura, es decir, como 8 canastas de baloncesto apiladas una sobre otra. Su tronco es de 4.6 metros de diámetro y la copa de 33 metros, perfecta para cobijar del sol a quienes se acercan. En 1993, el Instituto Nacional de Ecología lo declaró el único Árbol Notable del estado de Hidalgo. Se encuentra en el Parque El Sabino, a unos 10 minutos del centro histórico de Zimapán, que está abierto al público y sin costo de entrada. Alrededor de él circulan varias historias y leyendas; se dice que durante la Revolución Mexicana fue utilizado para ahorcar a delincuentes. Pero en los últimos años, el árbol ha mostrado signos de deterioro, por lo que se han realizado esfuerzos para protegerlo, como la declaratoria de la zona como Área Natural Protegida y la siembra de ‘hijos’ del Sabino en distintos puntos del municipio, para asegurar la preservación de su linaje.


Qué otros tesoros hay en el Pueblo Mágico de Zimapán
Ya que estás en Zimapán, aprovecha para conocer otros atractivos que lo hacen ser un Pueblo Mágico. En el centro del pueblo, no te pierdas la Parroquia de San Juan Bautista, una de las construcciones barrocas más destacadas de la región; su fachada, terminada en 1822, tiene un diseño singular y en su interior sobresale un púlpito en forma de flama. La Plaza Principal es perfecta para pasear, disfrutar un helado y admirar el Palacio Municipal y las casonas antiguas que la rodean. También puedes visitar el Museo de la Minería, que ofrece un recorrido por la historia minera de Zimapán con exhibiciones de minerales, herramientas y documentos históricos. Y, ahí mismo disfruta de la gastronomía local, desde la tradicional barbacoa y el chicharrón hasta la suculenta salsa de rayado.



Más allá del pueblo: naturaleza y aventura en Zimapán
Además del pueblo, la verdadera magia de Zimapán está en sus alrededores, donde la naturaleza ofrece un sinfín de actividades. Está la Presa de Zimapán, construida junto a la central hidroeléctrica Fernando Hiriart Balderrama, una de las más grandes de México, ahí puedes tomar un paseo en lancha, hacer pesca deportiva y disfrutar de los restaurantes de mariscos a orillas del agua. Otro lugar es el Cañón del Infiernillo, formado por los ríos San Juan y Tula, ideal para los amantes de la aventura, con oportunidades de senderismo, rappel y tirolesa. También está el Parque Nacional de los Mármoles, con impresionantes cañones y miradores como ‘El Vigilante’. Otros lugares son las Grutas de Xajhá, la Villa de la Encarnación y el Parque Ecoturístico Xindhó. Zimapán es, en conjunto, un destino que combina historia, naturaleza y aventura, y todo empieza con el impresionante Sabino que lo hace único.


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